Cortes de ruta en Lezama: ¿Y los fiscales dónde están?

Los cortes de ruta, totales o parciales, sean con quema de gomas o solamente para repartir volantes y "conversar con los automovilistas", están penados por la ley. Aunque no lo parezca, configuran un delito, no una mera contravención que es pasible de multa y que se sustancia en los juzgados de faltas. Y cuando se trata de rutas nacionales, como lo es la Autovía 2, el delito es federal, o sea que lo atiende la Justicia Federal y el código de sanciones contiene las sanciones más graves.
Los vecinos de Lezama, o un grupo de ellos por lo menos, vienen reclamando desde hace más de un año por algo que ellos consideran legítimo -la autonomía municipal escindiéndose del partido madre, Chascomús-, y la controversia llegó finalmente a la Legislatura bonaerense, donde por estos días se espera un veredicto. Sin entrar a considerar si el reclamo es viable -hay posiciones encontradas entre legisladores y especialistas que analizaron el tema- lo que sí es una realidad lamentable es que los vecinos que manifiestan en la ruta 2 han equivocado el método: están cometiendo un delito cada una de las veces, decenas, que han cortado la autovía aunque sea nada más que un carril, o que marchan para interrumpir el tránsito. Entre los que organizan esa protesta hay una intencionalidad clara: molestar al prójimo para llamar la atención sobre un reclamo.

Si fuera inocente y "espontánea" la movilización no elegirían las fechas y los momentos para ir a protestar en la ruta. Siempre han ocupado la autovía los fines de semana largos (al principio y al final del movimiento de vehículos y en los horarios pico, no a cualquier hora), o los días de Semana Santa o de las vacaciones de verano y de invierno. Nada hay de inocente o espontáneo entonces: es una movida perfectamente organizada y que se reitera una y otra vez ante "la atenta mirada" de quienes deberían actuar para que se cumpla la ley y se respeten los derechos de los demás. Resulta un contrasentido que quienes instalan un reclamo (de autonomía en este caso) para exigir que respeten lo que ellos piensan, le estén faltando el respeto a miles de familias que tienen derecho a transitar libremente por las rutas del país.

Y es también insostenible que además de afectar a los automovilistas y sus familias, estén ocasionando un perjuicio ostensible a sus vecinos de los partidos del litoral costero, desde Necochea hasta San Clemente del Tuyú, cuyas economías dependen en buena medida del movimiento turístico.

Estos vecinos de Lezama siguen provocando a los municipios y turistas durante este fin de semana largo: ayer cortaron el tránsito durante quince minutos y anuncian uno más para mañana, en las vías de regreso a Buenos Aires. Voceros del grupo se ufanan de organizar "acciones sorpresivas" para eludir a la policía y causar la mayor molestia posible al prójimo...

A propósito de estas provocaciones que se reiteran: ¿Dónde están los fiscales que deberían actuar de oficio o ante alguna denuncia, para que a su vez algún juez ordene impedir la ocupación de la ruta? Porque la única respuesta de las autoridades viene siendo, el viernes y ayer, que la policía -impedida de actuar sin orden judicial- dispuso operativos de desvíos para evitar congestionamientos en la ruta, y derivó el tránsito hacia las rutas 36 y 29. Es decir: la ausencia de la ley termina castigando a los que tienen derecho a circular libremente y protege a los que avasallan esos derechos de los demás.

¿Habrá que esperar a que alguna vez se produzca un incidente grave entre movilizados y automovilistas para que actúe la Justicia?

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