No nos corten las piernas

No nos corten las piernas
ELIMINATORIAS 2010 / URUGUAY - ARGENTINA: A LAS 19: Argentina va por todo a Montevideo y es hora de que Maradona acierte en sus decisiones y que Messi y el resto jueguen como se juegan las finales. El Mundial es posible.
Cómo estaremos a las nueve de la noche, tirándonos de panza con Maradona en el Centenario, mirando con cariño al Repechaje o bajo tierra?

Diego: no choques el Rolls Royce. Desde tu talento como futbolista reclamaste ser el técnico de la Selección para cerrar la obra, para lustrar tu apellido. No para romper la corona. Pensá bien tus decisiones, buscá lucidez en lo más profundo de tu ser. No es un ladrón quien roba conocimiento de los otros. No se es menos Maradona por escuchar, por aceptar una sugerencia, por pedir ayuda. No podés permitirte dejar a Argentina afuera del Mundial. No soportarías tremendo fracaso. Hasta ahora Dios jugó de tu lado. Confesaste que estuviste en un lugar muy negro, con ganchos de aceite que te sacaban para arriba, y que le escapaste a la muerte. Palermo te abrió una puerta para huir de otro final. No es cuestión de morir de pie, o con las botas puestas. No hay que morir, ni siquiera en la hermosa Montevideo. Gritá si es necesario. Tenés una oportunidad para contagiar eso que se llamó plus maradoniano. Si no te sobran puntas tácticas, si te jugaste a la quiniela la práctica del lunes donde se pudo haber parado un equipo, por lo menos contales a los jugadores qué es amar a la camiseta, en qué lugar del cuerpo está el carácter. Deciles que vos entraste con el tobillo como una pelota, que te peleaste con dirigentes para ir a una convocatoria, que pusiste plata para alquilar un avión y no dejar a pie al equipo. Si bien es otra generación, demostrales que es cierto que no hay plata que compre la gloria. No alcanza con carteles en el vestuario o videos de gente pobre. Hoy necesitan una idea, un técnico de su lado.

La estrategia suena inteligente. Cuando las luces se apagan, a resguardarse en dos líneas de cuatro juntitas y salir de contra. Aunque San Palermo haya sido el héroe contra Perú, no hay que ganarse el corazón del entrenador sino el lugar en el equipo. Messi e Higuaín son más rápidos para conectarse en velocidad; un tiempo le puede alcanzar a Martín para sumarle otro acto a su película. Los cuatro centrales atrás pueden ganar juego aéreo, tan cierto como que delata que no hubo una citación necesaria después de la lesión de Zabaleta. No sobran 4, pero por lo menos uno. Y una buena noticia de último momento: parece mejor mantener a Di María para romper la línea por izquierda y no amontonar volantes centrales para que Verón se pierda su mejor lugar en el doble cinco. El problema es que la Selección perdió la autoestima. Salvo Palermo y Romero, hoy todos se creen menos de los que son. Hay tanta desconfianza, que se firma el Repechaje aunque dos resultados te lleven a Sudáfrica. Ahora desde afuera sólo queda alentar con el crucifijo apretado en la mano. Los insultos del Monumental no deben retumbar hasta acá.

Messi: el joystick que maneja tus movimientos lo tiene un enemigo. Rebelate cuando te tratan como un nene. No hace falta llorar para ser un hombre. Aunque no te salgan las cosas, sos un crack. ¡Qué suplente! Cuando se cuestiona que en Barcelona parecés otro no es para destruirte, el comentario parte desde una envidia argentina. No sos Maradona, pero no importa, tenés otra chance para ser Messi. Meté el gol de la clasificación. Y aunque suene de mal gusto, festejá mostrándole al mundo que no hay un vacío allí donde hoy hay un reclamo. El resto de los jugadores: si no se creen la hoja de ruta, aunque no esté bien armen una ustedes. Verón, tenés que ser el líder del final de la Copa con Estudiantes. Masche, volvé a ser, contagia desde el sudor y sin tirar tacos. Heinze, pensá en Uruguay, no en las críticas. Todos pongan por delante a la Selección. ¿No es todo eso lo que le diría un hincha argentino si se encontrara con ellos antes de esta final? Nosotros también somos hinchas. No nos corten las piernas.

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