"La Corte aún no es universal"

Es cordobesa y egresada de la UNC. Ayer fue designada jueza del Tribunal Penal Internacional de La Haya. Desde Holanda habló sobre el desafío de impartir justicia con una visión global. Dice que todavía falta mucha cooperación de los estados.
Tiene 55 años y hace 30 que egresó como abogada de la Universidad Nacional de Córdoba. En ese entonces, cuando partió rumbo a Francia para continuar sus estudios, no imaginaba que un día como ayer sería designada nada menos que jueza de la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya.

Fernández de Gurmendi era hasta ahora la titular de la Dirección de Derechos Humanos de la Cancillería argentina, a donde ingresó como funcionaria de carrera hace dos décadas, tras rendir concurso. Desde allí contribuyó como representante argentina al proceso de redacción y negociación de los documentos que crearon la Corte Penal Internacional (CPI), así como a su puesta en marcha.

La designación de ayer llegó tras la nominación del Poder Ejecutivo nacional, cuando en mayo de este año dejó su puesto el juez Mohamed Shahabuddeen.

Vale destacar que, durante el período abierto para presentar impugnaciones a la candidatura, no sólo no hubo objeciones sino que numerosas organizaciones de derechos humanos enviaron su adhesión. "Entre ellas, entiendo que figura la UNC, lo que me da particular satisfacción", señala Fernández de Gurmendi.

La flamante magistrada de la CPI estaba ayer en La Haya cuando recibió la noticia. "Desde el inicio de mi carrera diplomática, en 1989, tuve funciones relacionadas con cuestiones de derecho internacional. En 1994 me designaron como asesora jurídica de la misión argentina ante las Naciones Unidas, lo que me llevó a participar como delegada del país en las negociaciones para crear la CPI. En las negociaciones asumí la función de presidir todo el proceso internacional de redacción del procedimiento penal de la Corte. Estuve involucrada por casi 15 años en la creación y puesta en marcha de la institución, donde ejercí funciones en la fiscalía de 2003 a 2006", señaló.

–¿Cuáles son las principales dificultades que enfrenta hoy la CPI?

–La Corte tiene vocación global, pero aún no es universal. Debe lograr un mayor número de ratificaciones para aumentar su capacidad de acción y su legitimidad para actuar. El desafío permanente es el de lograr suficiente cooperación de la comunidad internacional para poder investigar y juzgar. Debe recordarse que la CPI no tiene policía propia, ni servicios de inteligencia, ni puede reunir pruebas por sí misma. Para todas sus actividades necesita de la cooperación de los estados, organizaciones internacionales y no gubernamentales. De su capacidad para obtener cooperación dependerá que pueda, en definitiva, cumplir con su mandato de administrar justicia en forma eficaz e independiente.

–¿Cree que alguna vez se pueda sentar ante el banquillo de la CPI a estadounidenses o chinos que hayan cometido delitos de lesa humanidad?

–En la medida en que pueda obtener cooperación de la comunidad internacional en su conjunto, estará en condiciones de sentar en el banquillo a nacionales de cualquier país, débil o poderoso. De poder hacerlo dependerá su credibilidad en el largo plazo.

–¿Cree que ya es un debate superado el tema de la soberanía en relación a los organismos supranacionales?

–La tensión entre internacionalismo y soberanía no es un debate totalmente superado. Por otra parte, la CPI no es estrictamente hablando un organismo supranacional. La Corte no juzga a estados ni está por encima de ellos. Juzga a individuos.

–A 10 años de establecida la CPI, ¿cree que se cumplieron los objetivos pensados al principio?

–Es que la Corte solamente lleva seis años en funcionamiento efectivo. En marzo del 2003 se eligieron los primeros jueces. Es poco tiempo para hacer un balance. Pero sí puede decirse que logró en ese breve lapso consolidarse como institución, iniciar investigaciones en cuatro situaciones de crisis muy graves, arrestar a algunos sospechosos e iniciar procedimientos judiciales en La Haya. En otras palabras, se logró iniciar las tareas judiciales para las que fue creada.

–¿Qué experiencias rescata de su paso por la UNC?

–Estudié derecho en una época muy dura para la Argentina y para la vida universitaria, en plena dictadura militar. No obstante recuerdo con mucho cariño a la facultad. He seguido en contacto con algunos de sus profesores y regreso cada vez que tengo la oportunidad para participar de actividades académicas.

Perfil

Silvia Fernández de Gurmendi. Nació el 24 de octubre de 1954. En 1979 egresó como abogada de la UNC. Estudió en las universidades de Limoges y de París (Francia). En 1989 ingresó a la Cancillería por concurso. Hasta ayer era la directora de Derechos Humanos de ese organismo.

Corte Penal Internacional. Es el tribunal de justicia internacional cuyo objetivo es juzgar a personas que cometieron crímenes de genocidio, de guerra o de lesa humanidad. Tiene sede en La Haya.

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