La Corte Suprema de los Estados Unidos autorizó la venta de la automotriz Chrysler a Fiat

La "nueva Chrysler" estaría controlada en un 68% por un fideicomiso sindical, un 20% quedaría en manos de Fiat y el resto sería para los gobiernos de Estados Unidos y Canadá
La Corte Suprema de los Estados Unidos autorizó este martes la venta de la automotriz en bancarrota Chrysler -respaldada por el gobierno- a un grupo liderado por el fabricante italiano Fiat SpA, en lo que es una victoria para la empresa norteamericana y la administración de Barack Obama.

La Corte rechazó una petición, de fondos de pensiones del estado de Indiana y de otros que grupos que se oponían a la venta, para retrasar el acuerdo y darles tiempo para enfrentrar la propuesta de venta de una nueva Chrysler, que agrupa los activos más saludables de la compañía.

Según la operación acordada entre las partes, la "nueva Chrysler" estaría controlada en un 68% por un fideicomiso del mayor sindicato en la firma, un 20% quedaría en manos de Fiat y el resto sería para los gobiernos de Estados Unidos y Canadá.

El caso de Chrysler establece un precedente para General Motors Corporation, que está usando una estrategia similar para salir de la bancarrota que presentó en Nueva York.

Chrysler, Fiat y el gobierno de Estados Unidos habían enviado un fuerte mensaje el martes a la Corte Suprema, al asegurar que una demora en la aprobación de la venta de la quebrada automotriz más allá del 15 de junio haría colapsar el acuerdo.

La declaración, realizada en un documento enviado a la Corte, buscó borrar las palabras de un portavoz de la firma italiana, que más temprano el martes había asegurado que Fiat mantendría su fuerte interés por quedarse con una participación en Chrysler aún después del 15 de junio.

El grupo de fondos de pensiones de Indiana, que buscaba frenar la venta, se había apoyado en las palabras del portavoz para asegurar que ya no había tanta presión sobre el tribunal para decidir sobre el asunto.

El gobierno del presidente Barack Obama también envió sus dardos a través de la procuradora general, Elena Kagan, quien aseguró que existe una "posibilidad sustancial" de que Fiat abandone el acuerdo si no se aprueba antes del 15 de junio.

Tanto Kagan como Chrysler mencionaron la débil situación financiera de la firma y aseguraron que pierde 100 millones de dólares por día durante la bancarrota.

La compra de Chrysler es clave en el proyecto del presidente ejecutivo de Fiat, Sergio Marchionne, de convertir a la sexta automotriz de Europa en términos de ventas en la segunda mayor empresa mundial del sector.

Chrysler logró además el martes que una corte le permitiera recortar en un cuarto el número de sus concesionarios en Estados Unidos. El juez Arthur Gonzalez argumentó que su dictamen, que permite a Chrysler rechazar 789 contratos con distribuidores minoristas, tenía vigencia inmediata.

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