La Corte salió a despegarse de las críticas de Caballero

El presidente, molesto, dijo que no fue una opinión del Tribunal y que se enteraron por el diario.
Cuando parecía que la polémica se diluía, las críticas por la inseguridad del cortista Adolfo Caballero a la gestión giojista recobraron vigencia. El presidente de la Corte de Justicia, Juan Carlos Caballero Vidal, no quiso quedar involucrado y aprovechó una consulta de este diario para despegarse en nombre propio, de sus otros compañeros y de la Corte como institución: "las manifestaciones del colega han sido suyas y exclusivamente a título personal", aseguró. Con malestar, sostuvo que "echar culpas no es la política adecuada" y dejó aún más al descubierto las diferencias que existen en el seno del máximo tribunal.

Aquellas declaraciones de Caballero, que derivaron en un fuerte cruce con las filas giojistas, causaron revuelo y preocupación en los pasillos del segundo piso del Palacio de Tribunales. El propio Caballero Vidal contó ayer que cuando se enteraron "por el diario", se reunieron con los demás miembros para hablar del asunto. "Usted sabe que la Corte no acostumbra a hacer ese tipo de declaraciones ni mucho menos, inmiscuirse en lo que son facultades de otros Poderes del Estado", dijo el presidente remarcando la distancia con su par.

Fue el único que opinó. Tras la firma de un convenio con el municipio de Pocito por la construcción de un edificio para el Juzgado de Paz (ver foto), los cortistas Abel Soria Vega y Humberto Medina Palá no quisieron hablar de la seguridad y mucho menos, de las polémicas declaraciones (Ver Protagonistas).

Adolfo Caballero había pateado el tablero el martes 8 de septiembre, cuando en Radio Sarmiento cuestionó duramente la política oficial para combatir la delincuencia. Aseguró que en San Juan faltan políticas de Estado en materia de seguridad, que la Policía no tiene una buena formación, que no está bien paga y que los efectivos se incorporan a la fuerza por la obra social y el sueldo.

Sus declaraciones hicieron estallar una fuerte polémica. Un día después, el ministro político de la administración giojista, Emilio Fernández, salió a cruzarlo como pocas veces. Lo acusó de hacer demagogia, calificó de irresponsables y lamentables sus dichos y reivindicó a la provincia como una de las que registra menos delincuencia en el país.

Caballero Vidal evitó hablar del tema de fondo, la inseguridad, y no sólo que se despegó, sino que criticó a su compañero sin mencionarlo: "echar culpas no creo que sea la política adecuada, creo que más bien todos, no sólo funcionarios y jueces, debemos ver cuál es la responsabilidad de cada uno y qué podemos hacer" para mejorar la seguridad, sostuvo el magistrado.

Hasta monseñor Alfonso Delgado opinó tras el cruce entre Caballero y Fernández. Sin querer tomar partido, quedó en sintonía con el cortista al decir que hay un déficit importante en la formación de la Policía y aseguró que el Poder Judicial es una pata vital para combatir la delincuencia. Al punto de reflexionar que "se deben elegir buenos jueces y no amigos".

Ayer, el presidente de la Corte se mantuvo en la línea de no confrontar con actores externos al Poder Judicial y, si bien insistió en que "todos tenemos responsabilidades" (por la inseguridad), intentó sacarle peso a la mochila propia: aclaró que al Poder Judicial le toca actuar una vez que se cometió el delito.

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