El corte de la ruta 81 produjo paralización de obras educativas y pérdida de empleos.

Obras educativas paralizadas, otras terminadas pero que no pueden ser equipadas para luego ser habilitadas, proyectos de nuevos establecimientos que no comienzan y por ende tampoco se toma mano de obra local y dejan de adquirirse producciones como de ladrillos de la zona, son algunas de las muchas y graves consecuencias que está trayendo aparejado la interrupción del paso sobre la ruta 81.
Lo paradójico de todo esto, es que esta protesta, que se asegura tiene tinte netamente político, y en la cual se involucra a aborígenes a la misma, termina justamente perjudicando a centenares de familias indígenas del centro-oeste, incluso de la misma etnia wichí, que se corresponden con los que están en la protesta.

Una de las obras educativas emblemáticas es la de la Escuela Nº 568 de Colonia Muñiz, jurisdicción de Las Lomitas, establecimiento de modalidad aborigen, que tiene una matrícula de cien alumnos.

Desde hace ya varios días atrás que debían comenzar las obras de refuncionalización del mismo, que implicaría una fuerte intervención de unos 500 metros cuadrados de superficie cubierta, para las aulas, biblioteca, cocina, despensa, talleres multipropósito, vivienda para el docente, cisterna para agua y tanque elevado, la instalación de equipo de generación eléctrica, entre otras mejoras, que por supuesto, no se pueden iniciar por la protesta.

Impidiendo paso

De esta colonia Muñiz son varios de los aborígenes que están en el corte reclamando trabajo por ejemplo, y al mismo tiempo, impiden que esto pueda darse al evitar que los camiones cargados con materiales puedan ingresar al lugar y comenzarse con las obras.

Inclusive las dos obras educativas a ejecutarse en El Potrillo y cuyos contratos de inicio de trabajos acaban de ser firmardos hace pocos días por el gobernador Gildo Insfrán, es decir la Escuela 316 y el Jardín de Infantes 15, las cuales se anticipó están direccionadas a la educación intercultural bilingüe dada las características de la población del lugar, aborígenes prácticamente en más de un 90%, tampoco está pudiendo arrancar por el mismo motivo del corte de ruta.

Los técnicos estaban listos junto a los equipos que se utilizan en los pasos iniciales de toda obra de esta envergadura. Inclusive todos los aspectos previstos, que además de lo referente al despliegue operativo para comenzar a edificar la nueva infraestructura, también tiene que ver con la toma de mano de obra del lugar y la compra de insumos que pudieran ser elaborados en la zona, aspectos no menores que tampoco puede cumplirse, con los severos contratiempos que ello genera en la dinámica económico-social de aquella alejada comunidad del departamento Ramón Lista, donde sus residentes son también aborígenes wichí.

Además, desde la esfera oficial se indicó que hay seis escuelas ubicadas en el Departamento Ramón Lista que están terminadas pero no se puede concretar la entrega del mobiliario. Se tratan de las números 467 Anexo de Pozo Caballo; Anexo 470 de Kilómetro 30; 470 de El Divisadero; 188 Anexo de Villa Devoto; 272 Anexo de El Tronquito y 76 Anexo La Mocha.

Tampoco se está pudiendo llevar e instalarse el mobiliario para salas de informática de estas instituciones: CENM Nº 2 de El Potrillo; CENM Nº 3 de Ingeniero Juárez, Escuela Secundaria 21 de Laguna Yema, CENM Nº 4 de El Chorro, Instituto Superior de Formación Docente de Ingeniero Juárez; ISFD de Las Lomitas y para la Escuela Secundaria Nº 37 de Las Lomitas.

En la mayoría de los casos señalados, salvo contadas excepciones, se tratan de instituciones educativas donde asisten niños, adolescentes, jóvenes y adultos aborígenes, y donde al ser comunidades donde residen indígenas, estos trabajos paralizados les impide a muchas familias acceder a un trabajo o vender sus producciones o servicios, ya que en el interior, obras de este tipo generan una fuerte dinámica.

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