La Corte se puso al frente de la guerra de los jueces contra Kirchner

La corporación judicial se hartó del ex presidente y en las últimas 24 horas encadenó señales agresivas hacia el poder. El juez Eugenio Zaffaroni recibió ayer en su casa a Felipe Solá y Francisco de Narváez. Luego del encuentro el empresario anunció que enfrentará a Kirchner en las internas de las presidenciales del 2011. Ayer fue el fallo contra la CGT y hoy una resolución de la Cámara que reabre una denuncia contra el esposo de la Presidenta.
El larvado conflicto que Néstor Kirchner viene arrastrando con la Corte Suprema alcanzó hoy un pico de tensión inusitado, cuando en la Casa Rosada se enteraron que ayer Eugenio Zaffaroni, el más progresista pero también el más independiente de los integrantes del máximo tribunal, recibió a Francisco de Narváez y Felipe Solá en su domicilio particular.

La reunión se desarrolló entre las 19 y las 21, y a su término el empresario colombiano se dirigió a los estudios de TN para anunciar que había decidido enfrentar a Néstor Kirchner en la interna abierta del PJ por la candidatura presidencial. Como se sabe, por su nacionalidad de origen el empresario no podría ser candidato a Presidente, salvo que la Corte lo habilite.

Este es uno de los temas centrales que desvela a Néstor Kirchner, quien ya sufrió una derrota a manos del ex dueño de Casa Tía y no está precisamente interesado en repetir la experiencia. Semanas atrás, Kirchner se vanaglorió ante un famoso periodista radial y televisivo –en un encuentro reservado en la Quinta de Olivos-, sobre la situación de Francisco de Narváez: "el colorado no va a poder competir, ya tengo los votos en la Corte para bloquear su candidatura", afirmó.

El fallo del máximo tribunal de ayer que profundiza la base legal de la libertad sindical en el país y atenta contra las bases del modelo histórico del sindicalismo peronista de un sindicato por rama, ocurrió no casualmente el mismo día que un integrante de ese tribunal recibía a uno de los opositores más frontales al Gobierno.

El pronunciamiento de ayer equivale a volcar un generoso vaso de ácido sobre el vínculo que une al ex presidente con su último aliado de peso: el líder de la CGT, Hugo Moyano. Deja al camionero en una posición de extrema debilidad frente a sus pares de la central obrera y por consiguiente lo obliga a redoblar la presión sobre la Casa Rosada para que hagan algo que claramente ya no están en condiciones de garantizar, esto es "controlar" los fallos del máximo tribunal.

Pero si bien la Corte aparece hoy al frente de la pelea con el Gobierno, el conflicto excede largamente al máximo tribunal y recorre todas las capas de una corporación que ha demostrado a lo largo de los años un fino olfato para elegir el momento oportuno para comenzar a despegarse del poder. Hoy la Sala II de la Cámara Federal reabrió una causa en la que está denunciado el propio Néstor Kirchner, por desvío de fondos hacia la Secretaría de Medios.

Se suma esta mala noticia para el Gobierno a la decisión que tomó ayer el juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky, de desetimar en términos muy duros la denuncia de Guillermo Moreno contra Papel Prensa.

Y hoy también el portal institucional del poder judicial (www.cij.gov.ar) denunció con una extensa producción periodística, que incluyó un impactante video, que el juzgado de Norberto Oyarbide está al borde del colapso por falta de infraestructura física y recursos humanos. El mensaje no pudo ser más claro, este magistrado tiene las causas que más preocupan al poder, la mafia de los medicamentos, Skanska y la que investiga el enriquecimiento personal del matrimonio presidencial, una investigación que desvela al ex presidente y que trabaja a través de distintos emisarios para que Oyarbide cierre lo antes posible.

Este portal de noticias judiciales lo maneja directamente el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, y una simple mirada por sus títulos de hoy sorprende: lejos de la aburrida monotonía habitual, concentra frases explosivas contra el Gobierno. De nuevo, el mensaje no pudo ser más claro.

Incluso, no puede ya atribuirse a la casualidad la sucesión de apariciones públicas de Lorenzetti en ámbitos naturalmente críticos alkirchnerismo -ayer lo hizo al asistir a una reunión de empresas españolas con inversiones en el país, asediadas por el Gobierno. En esa reunión y en su reciente discurso en la UIA, el presidente de la Corte Suprema inisitió en subrayar la necesidad de que se respete el derecho de propiedad. Un claro mensaje político de un hombre que en la intimidad se sueña Presidente.

¿Por qué se enojaron los jueces?

El kirchnerismo cometió la torpeza de aplicar a los hombres que administran justicia la misma medicina que destina a dirigentes políticos, periodistas y empresarios. Esto es una mezcla de presiones más o menos veladas, espionaje y hasta ciertas incursiones en la vida privada. Esto ocurrió al menos con cinco jueces de la Corte Suprema según comentaron a La Política Online voceros del alto tribunal.

Misma falta de sutileza que no termina de comprender la lógica profunda del mundo judicial, se pudo observar cuando el Consejo de la Magistratura con la oportuna ausencia de los integrantes kirchneristas decidió la suspensión del ex juez Federico Faggionato Márquez.

Si bien este magistrado no es particularmente respetado por sus colegas del fuero federal, fue una pésima señal que el kirchnerismo entregara con esa displicencia al hombre que más fielmente les jugó –incluso colocándose en riego de un juicio político-, cuando en plena campaña de Kirchner embistió contra De Narvaez.

"¿Si hacen eso con Faggionato, qué mensaje le envían al resto del fuero?", afirmó a La Política Online el secretario de uno de los juzgados federales, como se sabe, los más políticos de la justicia.

Así las cosas, en el mundo de los tribunales empiezan a alinearse los planetas en contra del kirchnerismo por una desafortunada –para el Gobierno- serie de factores: la clara decadencia política de quienes hoy detentan el poder; las torpes presiones sobre los jueces y la evidente falta de lealtad o protección de los políticos oficialistas hacia los magistrados que hacen su trabajo sucio.

Corporación de tiempos largos y modales silenciosos, no habría que esperar aquí una revolución ni una lucha abierta, pero sólo una mirada muy desprevenida podría negar que la relación entre el Gobierno y la Justicia, ya presenta hoy un mundo por completo diferente al de las épocas de apogeo kirchnerista. Es más, quienes conocen el fuero federal, vaticinan para el segundo semestre del 2010 un verdadero festival de citaciones para los hombres del oficialismo.

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