"La Corte es un obstáculo para introducir los cambios que la sociedad requiere".

Desde el Ejecutivo culparon a los miembros de la Corte por dilatar la anhelada renovación de ese poder.
Los cruces entre poderes son normales en períodos electorales, pero esta vez el Ejecutivo sale a contraatacar al Judicial a poco más de un mes de realizados los comicios. La madeja del malestar comenzó a tejerse en el Ejecutivo ya hace meses, cuando Celso Jaque les dio un incremento pero también aceleró la cesión del 82 por ciento móvil para sus jubilaciones, lo que permitiría el pase a pasiva de unos 90 magistrados. A pesar del acuerdo, que a la provincia le costó nada menos que 13 millones de pesos, las partidas no avanzan y la disconformidad ya sale hasta por los poros del Ejecutivo, que quiere ser protagonista de la reforma de ese poder.

Así, llegaron de manera inesperada las declaraciones del secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, quien ayer soltó: "Evidentemente, hay varios jueces que no están dispuestos a dejar sus cargos y especulan con el acrecentamiento del adicional por la antigüedad para aumentar sus haberes jubilatorios". Pero, a pocos segundos de haber lanzado la primera piedra, disparó al centro al decir que "lo más grave es que son funcionarios que no están dispuestos a incluir ningún cambio en un poder colapsado y antiguo y que no está a la altura de lo que la sociedad reclama como institución".

Los dardos de Cazabán apuntan directamente a los miembros de la Corte Suprema de Justicia y en especial al presidente del máximo tribunal, Jorge Nanclares. El funcionario de Jaque dijo que ya pasó el proceso electoral y que ahora espera que el presidente de la Corte "se exprese a favor o en contra de los tres proyectos de ley que el Ejecutivo mandó a la Legislatura".

Y por si alguien no lo entendió, Cazabán sentenció: "No veo al presidente de la Corte militando la reforma judicial ni preocupado por mejorar la Justicia".

Además, recalcó que "la Corte es un obstáculo para introducir los cambios que la sociedad requiere", y aprovechó la presencia de la prensa para decirles a los jueces que si no están dispuestos a hacerlo, den un paso al costado.silencio. Desde antes de las elecciones, y como generalmente lo hacen, los referentes del Poder Judicial eligieron el silencio. Tal vez, Nanclares vuelva a decirle a Cazabán que él sólo le contesta al gobernador, como ya señaló tiempo atrás, o, en el mejor de los casos, hoy podría revelar su versión.

Pero lo cierto es que en los pasillos del Poder Judicial se escuchan dos versiones: una política y otra financiera. La primera es que los jueces no se irán cuando Jaque los eche sino cuando ellos quieran, y la segunda es que la provincia aún no cancela la deuda que mantiene con el Anses, y si se van después tendrán que hacer un reclamo judicial para percibir el 82 por ciento móvil. el reclamo. Lo que Jaque, en la voz de Cazabán, les está pidiendo a los siete ministros de la Corte -cinco están en condiciones de pasar a pasiva y no lo hacen- es que militen la jubilación de los jueces que están en condiciones pero también tres proyectos que hay en danza para evaluarles su accionar. Uno apuesta a poner un cepo a la antigüedad, otro a evaluar la eficacia de los magistrados y prevé la medición del ausentismo, las causas y la tasas de apelación y casación, entre otras cosas relacionadas con el accionar judicial, y el tercero a limitar las ferias y descansos, siempre evaluando su eficacia.

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