"La Corte nunca recibió presiones del Gobierno ni de la CGT por el fallo sobre la libertad sindical"

La jueza de la Corte Suprema Elena Highton de Nolasco afirmó que el máximo tribunal no recibe presiones del Gobierno ni de la CGT por las causas que tiene en sus manos referidas a la "libertad sindical".
"(La Corte) nunca recibió presiones del Gobierno ni de la CGT por el fallo sobre la libertad sindical", enfatizó Highton de Nolasco.

La jueza explicó: "Se puede estar de acuerdo políticamente o no, pero la decisión del alto tribunal se basó en las normativas de las convenciones existentes".

"Políticamente uno puede estar a favor de la unidad o de la diversidad gremial, pero este tema de la libertad sindical surge de las convenciones" internacionales a las que adhirió la Argentina, resaltó Highton de Nolasco.

La jueza explicó: "nosotros dictamos los fallos de acuerdo al derecho nacional, al derecho internacional, a las convenciones y la Constitución; hay que obedecer los fallos".

La Corte tiene en sus manos dos causas que se refieren al modelo sindical vigente.

En uno de ellos, está en juego la "estabilidad laboral" de una delegada elegida por fuera de la estructura del gremio que domina en el sector.

El otro fallo inminente es el de un grupo de trabajadores del Congreso que busca su reconocimiento gremial. Forman parte de la Asociación del Personal Superior del Congreso de la Nación (APES).

El máximo tribunal ya tomó una decisión en este aspecto hace poco más de un año, cuando permitió que cualquier trabajador puede ser delegado gremial aunque no esté afiliado al sindicato.

Sucesivas leyes de asociación sindical otorgaron a las agrupaciones que tienen reconocimiento gremial del Estado muchas atribuciones que les niegan a otras asociaciones que sólo gozan de una "simple inscripción".

El máximo tribunal, invocando numerosos tratados internacionales, declaró inconstitucional el artículo 41, inciso a, de la ley 23.551.

Habilitó así a cualquier trabajador ser delegado gremial esté afiliado o no al sindicato del sector.

En las últimas semanas se registró un conflicto con los trabajadores del subte, que exigen su reconocimiento como sindicato mediante la "simple inscripción", para desligarse así de la UTA.

Otro conflicto llevan adelante trabajadores de la empresa Kraft, que decidieron conformar una línea interna enfrentada a la conducción del gremio de la Alimentación, que encabeza Rodolfo Daer.

En ese contexto, el segundo de la CGT, Juan Belén, se refirió como "zurda loca" a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que reclama su personería gremial y que impulsa la libertad sindical.

Ante esa situación tanto Hugo Moyano como el titular de la CTA, Hugo Yasky, salieron a cruzarse elogios y rechazaron que la posición de Belén sea la postura oficial de la CGT.

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