La Corte critica al Consejo por el colapso judicial

Por Adrián Ventura

Los jueces de la Corte Suprema están preocupados por el colapso de la Justicia y, con el correr de los días, harían públicas sus críticas contra el Consejo de la Magistratura.

En la Corte, cuatro fuentes de primer nivel coincidieron en afirmar que la total parálisis en que se encuentra el Consejo, responsable de administrar el Poder Judicial, genera graves problemas: edificios en derrumbe, pesa a lo cual el Consejo no cuenta con un plan edilicio; demoras en la informatización; atrasos en la selección de jueces; presión sobre los magistrados, e ineficiencia en la administración son algunos problemas irresueltos.

Anteayer, el titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti, visitó al secretario legal y técnico, Carlos Zannini. Algunos dicen que hablaron de la gripe A, pero es difícil creerlo. En varias reuniones anteriores, la Corte había reclamado al Gobierno la falta de respuesta a otros problemas.

En efecto, la presidenta Cristina Kirchner no designa a muchos jueces; tampoco cumplió con la promesa del ex jefe de Gabinete, Sergio Massa, de crear 750 cargos para agilizar causas de derechos humanos, cuyo atraso denunció la mandataria; desde hace años no nombra los conjueces de la Corte ni los jueces subrogantes, y la Anses provoca un aumento de la litigiosidad en el fuero previsional, porque cuando paga jubilaciones no respeta la actualización que fijó la Corte (caso Badaro). No hay que descartar que antes de 2009 la Corte llame la atención al Gobierno con uno o dos fallos.

Por otro lado, el gremio de los empleados judiciales, cercano al líder de la CGT, Hugo Moyano, quiere arrebatar a la Corte el manejo de la Obra Social de la Justicia.

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El Consejo de la Magistratura, una institución que había fracasado en Europa y fue introducido por la reforma constitucional de 1994 a instancias de la UCR, fracasó también en la Argentina. Y, para peor, el cuerpo asumió funciones de administración del presupuesto, que son propias de la Corte, pero que, ahora, no ejerce.

Antes de 1994, la Justicia acumulaba pesados problemas vinculados con su obsoleta organización, con los vicios propios de la corporación judicial poco propensa a largas jornadas -en contraposición, el Ministerio Público Fiscal porteño trabaja los 365 días, sin recesos- y, fundamentalmente, con la falta de independencia.

Pero el Consejo agravó las cosas. Desde su instalación, en 1998, estuvo integrado por jueces, abogados y políticos, algo inconveniente para la independencia del Poder Judicial. Y si nunca funcionó bien, a partir de la reforma legal que el Gobierno introdujo en 2006, comenzó a hacerlo peor. Así, la excesiva concentración de poder del oficialismo, el uso del Consejo como instrumento de presión a los jueces, la supresión de la segunda minoría de legisladores (los ex integrantes de ARI habían denunciado muchos abusos) y el total desinterés por ejercer las tareas de administración produjeron perjuicios serios.

Todos reclaman una reforma urgente. El presidente del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, Jorge Rizzo, pide más representación de los abogados. Los jueces hacen lo propio. El constitucionalista Alberto García Lema defiende que "el presidente de la Corte presida el Consejo". La Corte reivindica una función que ya ejerció y que también le permitía intervenir en la administración de la Justicia, de la que el alto tribunal es cabeza de poder. Los partidos, por su parte, tienen siete proyectos distintos. Pero luego de la reunión que el ministro de Justicia, Julio Alak, tuvo la semana última con la Corte, el Gobierno dejó en claro que no aceptará reforma alguna.

La reforma del Consejo es mucho más compleja que el aumento de la representación de cada estamento -algo que el Colegio Público pide en un expediente ante la Corte-. Pero la reforma se demorará. Mientras tanto, la Corte buscará despertar al Consejo de su letargo.

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