El corte de un crédito que revela mucha desconfianza cruzada

Por: Daniel Fernández Canedo

La desconfianza ganó espacio en las últimas semanas en la relación entre el Gobierno y los empresarios.A la ya histórica, generada sobre todo por el dilatado conflicto con los dirigentes del campo, le sumó intensidad la pasividad oficial frente a la estatizaciones de tres empresas con capital argentino por parte del venezolano Hugo Chávez.La suma de desconfianzas está teniendo un costo y un número: desde el cuarto trimestre de 2007 salieron del país unos 40.000 millones de dólares.

La cifra es enorme y refleja dos caras de una moneda argentina: la buena es que los argentinos pudieron generarla; la mala, que ese ahorro no se pudo transformar en inversión y que, en parte, fue por falta de confianza.Una muestra de esas dos caras surgió a partir del lanzamiento de créditos hipotecarios con la plata de la ANSeS.

Esos préstamos del Banco Hipotecario generaron una gran expectativa, muchas consultas y en la primera semana hubo más de 1.000 preadjudicaciones .Un éxito. Préstamos en pesos a 20 años, con tasas de 14% al 20% anual. Y a los cuales se puede acceder con $2.000 de ingreso familiar.Hasta ese punto, todo perfecto.El problema surge cuando, por desconfianza sobre el futuro del peso, el jefe de la ANSeS, Amado Boudou, dispone que el depósito en el Hipotecario sea en dólares.Según dijo, lo hizo para proteger el aporte de los futuros jubilados. Pero, en la práctica, trabó toda la operatoria. Una vieja resolución del Banco Central, de los tiempos de la crisis, establece que los depósitos en dólares sólo pueden ser prestados para actividades que garanticen el repago en dólares.En otras palabras, los dólares que están en los bancos se pueden prestar para favorecer exportaciones u otras actividades que generen dólares, pero no para créditos hipotecarios porque eso implica afrontar riesgos cambiarios.

Además, los depósitos que no desembocan en créditos van como reservas al Banco Central.

Desde ya que Boudou, Martín Redrado y los directivos del Banco Hipotecario encontrarán una forma de destrabar esa línea de créditos hipotecarios, pero la solución puede no ser tan sencilla.

Según cuentan, la Presidenta fue enfática al definir que sea una gestión privada la que canalice los fondos de las jubilaciones para financiar compra de viviendas.Pero Boudou consideró que un buen refugio para los aportes previsionales sería poner el dinero en dólares.

Redrado, por su parte, necesita darle seguridad a los depositantes en dólares, muchos de los cuales ya se quemaron con leche y prefieren dormir tranquilos. Hoy el sistema financiero argentino tiene depositados 10.000 millones en dólares.Una cifra importante, también fruto de que en los últimos meses los depositantes en pesos fueron pasando sus colocaciones a dólares.Para el Central, además, es un pilar importante de las reservas.

Tan importantes son esos 10.000 millones que algunos economistas especulan con que, en algún momento, también podrían convertirse en una fuente financiera para el Tesoro.

Mientras tanto, y a 24 días de las elecciones legislativas, una parte del Gobierno volvió a creer que "Dios es argentino".El dólar empezó a devaluarse en el mercado internacional. El real brasileño se hizo más fuerte y la tonelada de soja superó esta semana los US$ 440.

Como consecuencia de esos movimientos, el tipo de cambio multilateral (de acuerdo a las distintas monedas con las que el país comercia) subió 15% en los últimos tres meses.

Esa nueva realidad y las subas graduales del dólar que impuso el Banco Central explican parte de la calma cambiaria que se vive en estos días.

La fuerte suba de los bonos argentinos, que desde hace meses estaban a precio de liquidación, son otro indicio de que los inversores están más dispuestos a correr riesgos apostando, por lo menos, a dos cosas: una es que la Argentina no volverá a entrar cesación de pagos; la otra, que después de las elecciones el Gobierno intentará recuperar la caja que está perdiendo en tiempos de campaña. Son apuestas de corto plazo. Sin recuperar la confianza, todo el panorama se sigue viendo demasiado borroso.

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