La Corte confirmó la prisión perpetua de uno "Los Horneros" acusado de matar a Cabezas.

Lo hizo al revocar un fallo de Casación que le había reducido la pena a 20 años. Los argumentos.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó hoy la pena a prisión perpetua de Sergio Gustavo González, miembro de la banda de "Los Horneros" acusada de asesinar al fotógrafo José Luis Cabezas en enero de 1997 en Pinamar.

El máximo tribunal revocó el fallo del Tribunal de Casación de la provincia de Buenos Aires que había reducido la condena de González a 20 años de prisión y dejó firme la prisión perpetua dictada en febrero de 2000 por la Cámara de Garantías en lo Penal de Dolores, se informó hoy en el Palacio de Justicia.

La Corte nacional declaró "inadmisibles" los planteos de inaplicabilidad de ley contra la condena de González impuesta por "sustracción de persona agravada por la muerte de la víctima en concurso ideal con homicidio simple, por dolo eventual".

González, José Luis Auge, Horacio Anselmo Braga y Héctor Miguel Retana conformaban el grupo "Los Horneros" -por el barrio platense Los Hornos, de donde provenían-, y fueron contratados por el policía de Pinamar Gustavo Prellezo para secuestrar a Cabezas. La acción se concretó luego de que el empresario Alfredo expresara su malestar por una foto que le había sacado Cabezas.

El hecho ocurrió el 25 de enero de 1997 tras una fiesta en la casa del empresario postal Oscar Andreani, en Pinamar.

Cabezas fue llevado hasta una cava en las afueras de General Madariaga donde fue esposado, asesinado con dos tiros y quemado dentro de su auto.

Todos ellos y los también policías de Pinamar Sergio Camaratta y Aníbal Luna fueron condenados a penas de prisión perpetua.

La misma pena recibió el ex militar Gregorio Ríos, jefe de la custodia de Yabrán, por instigar el crimen a pedido de su jefe, que reprochaba la cobertura periodística que le hacía Cabezas durante las vacaciones.

Yabrán no llegó a ser juzgado por el crimen ya que se suicidó en un campo en Entre Ríos minutos antes de ser detenido por la Policía. Casi todos los condenados quedaron en libertad en 2006. Retana falleció en la cárcel y Prellezo apeló fuera de plazo. Y Ríos fue beneficiado con prisión domiciliaria.

Comentá la nota