Corte de boleta, voto útil y participación: los motivos detrás de la elección de Cambiemos

Corte de boleta, voto útil y participación: los motivos detrás de la elección de Cambiemos

El espacio opositor que postula a Mauricio Macri a la Presidencia y depositó a María Eugenia Vidal en la gobernación bonaerense ganó mucho terreno en comparación con las Primarias. Qué pasó entre un comicio y otro

Voto útil, corte de boleta, polarización, abstención y voto en blanco fueron algunos de los temas que dieron que hablar en los días previos a los comicios del domingo. Si bien aún resta contar un 2,8% de los votos y la Justicia debe decidir sobre unos 15.000 recurridos o impugandos, los números del escrutinio provisorio -y su comparación con los números de las PASO- sirven para echar luz sobre el comportamiento de los votantes en las urnas.

El dato que primero surge es un aumento en la participación, que fue del orden del 80%, casi un 6% superior a las primarias. Esto quiere decir que el domingo fueron a votar casi 1,2 millones de personas más que las que fueron en agosto, de las cuales unas 356.000 fueron de la provincia de Buenos Aires.

También hubo una caída importante del "voto negativo" (en blanco e impugnado): se redujo a 3%, la mitad de lo que había sido en las PASO, con lo cual los candidatos se repartieron 686.000 votos. Es decir, entre nuevos votantes y quienes antes votaron en blanco, sumaron 1,8 millones de votos para repartirse. Pero hay más: tanto Progresistas como Compromiso Federalperdieron, juntos, 227.000 votos de agosto a octubre, con lo que el botín a repartirse fue de dos millones de votos.

¿Cómo se repartieron esos dos millones de votos las fuerzas que sí crecieron? De modo muy desigual.

El FIT fue la fuerza que menos creció en cantidad de votos y en porcentaje: sólo sumó 65.000 votos más que en agosto, con lo que pasó de 3,25% a 3,27%. El Frente para la Victoria fue la segunda fuerza que menos creció: de los 2 millones que había para repartirse, Daniel Scioli sólo consiguió 281.000, con lo que bajó el porcentaje del total: de 38,67% de las PASO a 36,86% en las generales.

UNA tuvo cerca de 570.000 nuevos votos, aumentando en 0,77% su participación en el total, de 20,57% a 21,34%. Si bien es difícil saber la composición de los 5.200.000 votos que en total recibió Sergio Massa, es posible especular que pudo retener parte de los votos de José Manuel de la Sota -el frente perdió 300 mil votos en Córdoba, pero el gobernador había conseguido allí 635 mil- y ganar algunos de los nuevos votantes. En cualquier caso, se trata de una performance nada despreciable para una tercera fuerza.

Sin lugar a dudas, el gran ganador fue Mauricio Macri. Cambiemos retuvo los votos de sus socios minoritarios (la UCR y la Coalición Cívica habían obtenido 1,2 millones en conjunto), ysumó además casi 1,6 millones de votos nuevos. De esa suma, 520 mil provinieron de la provincia de Buenos Aires, mientras que 464 mil llegaron desde Córdoba.

El crecimiento de Cambiemos en la presidencial estuvo enancado en el batacazo de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires. El botín a repartirse estuvo compuesto por 371 mil nuevos votantes, unos 267 mil votos que pasaron de ser blancos/impugandos a ser votos positivos, 221 mil votos de fuerzas que no superaron las PASO, y otros 309 mil votos que cedieron Progresistas y el Frente para la Victoria.

La polarización en la Provincia se llevó unos 104 mil votos de Jaime Linares, el candidato a gobernador que acompañaba a Margarita Stolbizer, mientras que el jefe de gabinete Aníbal Fernández no pudo retener cerca de 205 mil votos que en la primaria había ido a Julián Domínguez y Fernando Espinoza. Sumados, entonces, hubo 1,1 millones de votos para repartirse, de los cuales Vidal se quedó con prácticamente todos: 1.029.427. Felipe Solá creció en 85 mil votos, lo que no impidió que cayera el porcentaje de sufragios que obtuvo: de 19,66 a 19,22.

Días antes del comicio, se instaló la posibilidad de que algunos intendentes impulsaran el corte de boleta para evitar caer ante el crecimiento de Vidal. Lo cierto es que en muchos municipios del conurbano el corte de boleta superó los dos dígitos. La zona sur del conurbano bonaerense fue la que mayor cantidad registró: en Avellaneda y Berazategui hubo una diferencia de 20 y 25% entre los votos obtenidos por sus intendentes -Jorge Ferraresi y Juan Patricio Mussi- y los que obtuvo Aníbal Fernández. El tercer puesto fue para San Martín, donde el intendente Gabriel Katopodis tuvo un 15% más que el jefe de gabinete. En Florencio Varela se registró una curiosidad: la boleta del Frente para la Victoria resultó ganadora en todas las categorías, pero el corte se dio de izquierda a derecha, "desinflándose" desde la Nación hasta el Municipio: de los casi 110 mil votos (50%) que tuvo Scioli, fue perdiendo a medida que descendía en las categorías, de modo que el intendente Julio Pereyra tuvo un 35% menos -unos 38.000 votos- que la presidencial, y se impuso sólo con 39%. Un descenso parecido se dio en Pilar y, aunque no fue tan pronunciado, alcanzó para llevarse puesto al intendente Humberto Zúccaro.

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