El corte de boleta se extiende entre los intendentes para garantizar su territorio

El corte de boleta se extiende entre los intendentes para garantizar su territorio

Quieren evitar problemas en los concejos; conflictos en el kirchnerismo y el massismo

Los municipios son pequeñas esferas de poder. En muchas oportunidades, los intendentes prefieren blindarse en pos de conservarlo, aunque ello represente soltarle la mano a la fuerza o el partido que los acompañan. En tiempos electorales, la propia supervivencia se impone a las lealtades.

En la provincia de Buenos Aires, algunos intendentes apuestan al corte de boleta -o al menos no lo desalientan- para ampliar el caudal de votos más allá del candidato nacional que los representa a nivel provincial. Buscan así conservar su capacidad territorial y, sobre todo, no perder las mayorías en los concejos deliberantes.

Ezeiza es el caso más paradigmático. La grieta entre el kirchnerismo y Cambiemos alcanza al matrimonio que conduce el municipio: cada uno juega para un bando. Alejandro Granados, actual intendente, fue reelegido en 2011 y 2015 con la boleta del Frente para la Victoria (FPV). Pero luego de la derrota nacional y provincial de 2015, pegó el portazo y abandonó las filas del kirchnerismo. Poco después, Granados comenzó a ser aliado de la gobernadora María Eugenia Vidal.

La esposa del intendente de Ezeiza, Dulce Granados, se mantuvo hasta hoy en las filas del kirchnerismo. El domingo, al igual que en las PASO, volverá a encabezar la boleta de Unidad Ciudadana para concejales. Sin embargo, cerca de Cristina mostraron su enojo cuando se enteraron de que en el municipio la boleta de Dulce Granados se reparte con la de Esteban Bullrich y con la de la ex presidenta.

Hace dos domingos, Cristina reunió a los intendentes de Unidad Ciudadana de la primera y la tercera sección electoral para morigerar el impacto que había generado la foto del jefe del bloque del PJ en el Senado, Miguel Pichetto, con tres intendentes del espacio, encabezados por Gustavo Menéndez (Merlo). Más allá del enojo por el encuentro con Pichetto, devenido adversario de la ex presidenta, el objetivo fue realinear a la tropa para evitar "jugadas sucias" el 22.

El corte de boleta no distingue color político. En San Fernando, el principal distrito del conurbano que gobierna el massismo junto con Tigre, el intendente Luis Andreotti es históricamente uno de los más favorecidos por esta práctica. Si bien se mantiene aliado a 1 País, el intendente comenzó a repartir sobres que contienen, de "regalo", una tijera y su boleta.

Cerca de Andreotti, atribuyeron el reparto de los sobres al "vecinalismo, comerciantes y vecinos que apoyan a Andreotti", buscando despegarse de la maniobra. En las PASO, el intendente ganó la elección y cosechó seis mil votos más que Massa -en un distrito con 100.000 electores-, quien quedó relegado al tercer lugar.

Otro jefe comunal que se verá forzado al corte de boleta es Juan Zabaleta, de Hurlingham. Pero el "corte" será simbólico. Es que el intendente se alineó inicialmente con Florencio Randazzo (Cumplir), pero después de las PASO dio el salto hacia Unidad Ciudadana. El intendente abandonó la boleta de Randazzo, que igualmente estará en el cuarto oscuro.

"El candidato que estaba en la boleta de Randazzo hace campaña solo. Zabaleta, en redes sociales y actos, está pidiendo por la lista de Cristina", dijo a LA NACION un colaborador del intendente de Hurlingham.

Gabriel Katopodis, de San Martín, es el único intendente que conserva Randazzo, además del candidato Eduardo "Bali" Bucca. Katopodis -con gran capacidad territorial- pondrá en juego seis bancas del concejo y probablemente renueve sólo dos. Sin embargo, en el entorno del intendente le quitan dramatismo a la situación.

"Hay un buen laburo del Ejecutivo con el concejo. Ya estuvo en manos de la oposición y funcionó igual".

De todos modos, cerca de Katopodis insinúan que siempre se pide apoyar al intendente: "Se reclama el voto a la gente a nivel municipal, sin importar la decisión que tomen con el representante nacional".

Por último, Bucca es un caso peculiar dentro del randazzismo. En las PASO, los concejales del intendente de Bolívar obtuvieron 20% de los votos, contra el 15,8% que sacó Randazzo en el distrito. Es decir que los bolivarenses apoyan a su intendente antes que a la fuerza que representa.

En Cumplir evalúan, en estricto off the record, que finalmente Bucca renunciará a su banca para seguir al frente de la intendencia y dejarle así el lugar a Juan Manuel Abal Medina, segundo en la lista, que cuenta con experiencia legislativa.

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