Corrupción en España: exigen renuncias en el Partido Popular

Corrupción en España: exigen renuncias en el Partido Popular
Ahora la presión se trasladó a Valencia. Allí exigen que dimita un líder de la derecha.
Después de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, expulsara a tres diputados regionales y tres concejales que ya habían renunciado como alcaldes, el foco de la crisis por las revelaciones sobre la red de corrupción que afecta al Partido Popular se ha trasladado, estruendosamente, a Valencia.

Francisco Camps -líder popular, presidente de la comunidad autónoma valenciana y uno de los dirigentes clave en el apoyo al jefe de la derecha española, Mariano Rajoy- se había resistido al clamor interno para que destituyera a su brazo derecho, Ricardo Costa, secretario general del partido de esa comunidad. Las fichas de dominó comenzaron a caer hace tres días, cuando se levantó el secreto del sumario sobre 17.000 páginas del proceso. La revelación más sensacional se produjo cuando se transcribían grabaciones donde Ricardo Costa hablaba con el representante de la red corrupta en Valencia, Alvaro Pérez Alonso, alias "Bigotes". Los indicios ya no apuntaban a regalos sino a una posible financiación ilegal del PP a través de las empresas de la trama que operan en Valencia hace años. El escándalo aumentó y al torrente de voces que pedían la dimisión de Correa se sumaron pronto críticas internas cada vez más indignadas.

Pero Costa se negó a presentar la renuncia. "Yo no me voy a comer este 'marrón' solo", afirmó a todos los que reclamaban su alejamiento. Algunas informaciones señalaban, mientras tanto, que la llegada del fatídico "Bigotes" a Valencia se produjo de la mano de un joven dirigente que llegaría lejos: Francisco Camps, ahora presidente valenciano.

Ayer, día de la comunidad de Valencia, desde la dirección del PP en Madrid se alentó la versión de que Camps había decidido forzar la dimisión de Costa. Hubo una catarata de rumores pero, al final, Costa se resistió hacer de chivo expiatorio y anunció que se va a descansar y volverá el próximo martes. Ese día está convocada la comisión ejecutiva regional, máxima autoridad partidaria en Valencia y Costa ha insistido en que su expulsión tiene que decidirse a este nivel.

Si hay que esperar hasta el martes para la ejecución política, el prestigio de Rajoy se verá todavía más deteriorado por toda esta crisis en la que, otra vez, a puesto en evidencia que su liderazgo es débil. Sucede que Camps arrasa en las urnas y Valencia es un fortín electoral del PP como sucede en Madrid con Esperanza Aguirre. Pero, la presidenta de Madrid ambicionaba reemplazar a Rajoy después de su segunda derrota electoral ante el presidente del gobierno y líder socialista, José Luis Rodríguez Zapatero.

Para sobrevivir, Rajoy se apoyó sobre todo en Camps y el PP valenciano que organizaron un congreso donde se lo proclamó otra vez jefe partidario. Ahora, Aguirre está enfrentando la crisis con mucha mayor energía y en Madrid las cabezas ruedan sin miedo. Los imputados en la causa son 71 y fueron acusados por delitos de blanqueo de capitales, fraude fiscal, cohecho y tráfico de influencias. Lo más grave, políticamente, sería que se encontrara algún canal por el cual algún dinero sucio se encaminó a las arcas del PP.

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