Corrieron el telón

La sórdida disputa que mantenían José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti explotó de pronto con una excusa: la conducción del peronismo de Córdoba.
Desde que Schiaretti sucedió a De la Sota, en diciembre de 2007, la relación nunca fue buena. El diálogo estuvo ausente y ahora se corrió el telón que permite apreciar sin problemas las profundas diferencias internas.

Es la primera vez que Schiaretti carga de modo frontal contra su antecesor y le enrostra lo que muchas veces había dicho en privado: lo acusó de designar candidatos a intendente a dedo y de ser un gobernador de vacaciones.

Los militantes del gobernador gritaban: “Schiaretti conducción”, en lo que se convirtió en un desafío más que en una consigna.

A propósito, esta noche en San Francisco se reunirán los principales dirigentes del departamento San Justo para lanzar la candidatura de Schiaretti como presidente del partido. Al encuentro asistirán, entre otros, el intendente de San Francisco, Martín Llaryora, y el secretario de Gobierno, Fernando Coisset.

Para blanquear su disgusto, De la Sota apeló a un argumento tan antiguo como sugestivo: la ironía.

Dijo que no sabía del acto de Schiaretti porque, en caso contrario, lo hubiera acompañado. Mandó a decir que no fue invitado, claramente.

También le recordó a su rival –a quien trató de amigo– que cuando él fue gobernador el peronismo ganó todas las elecciones.

A pesar de los matices y los estilos diferentes, está claro que hay una declaración de guerra política.

En la Casa de Gobierno aseguran que la gota que rebalsó el vaso de Schiaretti fue la jugada de De la Sota de comenzar a hablar con intendentes y dirigentes de segunda línea para “trabajar por la unidad del justicialismo”. Eso, manifiestan, malhumoró al actual gobernador. Y corrieron el telón...

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