En Corrientes, rige la ley del más bruto

¿Cómo interpretar la actitud de rechazar fondos que primero se había autorizado a obtener de la Nación? ¿Y la de tirarlos a la basura cuando, en cualquier condición, hubieran estado mejor en manos de los correntinos? Amén de no proponer nada alternativo, porque los "controles" que se buscaron establecer sobre el destino del dinero ya está contemplado en la legislación vigente. Una burda maniobra electoralista que no tiene forma de rebatirse.
De alguna manera, el juego de la democracia impone siempre la ley del "más fuerte". No por capacidad ofensiva, sino por número de voluntades. Esto es claro en los cuerpos colegiados, donde las mayorías vencen a las minorías cuando el debate debe zanjarse sí o sí para ir en una determinada dirección. La minoría, sin embargo, exhibirá su voto disidente como muestra del respeto a los principios.

¿Pero qué pasó en la Legislatura antes que termine el año? ¿Sucedió eso? ¿Una interrelación de fuerzas para ir en una optar por un determinado rumbo? No. En este caso, la ley del más fuerte fue reemplazada por la del más bruto. Ni siquiera por la del más malo (atenti que Perón decía que prefería los últimos porque nunca vio un bruto volverse inteligente y sí un malo hacer cosas buenas).

Supongamos que de entre los 19 opositores que frustraron la llegada del PAF, aunque meses antes habían autorizado al Ejecutivo a firmarlo, hay por lo menos uno que van derecho a la Gobernación en las próximas elecciones. El tipo debe estar contento porque desmotró su poder para trabar cuando las cosas no se hacen a su gusto.

Y siguiendo en tren de suposiciones, digamos que ese mismo hombre asume el próximo 10 de diciembre como primer mandatario. ¿A quién habrá perjudicado con esta negativa de un año antes? A él mismo, sin contar a los miles de correntinos esperanzados de contar con unos pesos más, hartos por otra parte de vivir de los míseros sueldos del Estado, pero sin los cuáles la provincia sería un polvorín, una suerte de Etiopía sudamericana. La pobreza, hoy, con el empleo estatal como única industria alcanza a la mitad de la población, así que imagínese si no existiera el empleo público.

Esto sólo puede ser obra de brutos, dicho esto con el mayor respeto que merece la investidura legislativa. ¿Cómo llamar a 19 personas que, con razón o sin ella, prefieren que un dinero que le corresponde a la Provincia se tire a la basura antes que venga a su gente?.

Pero luego salen, lo más campantes, a repudiar la pobreza de los empleados públicos y la pobreza en general, de la dignidad de los correntinos y bla, bla. ¿Acaso la dignidad se otorga en un sólo pago, de una vez y para siempre? ¿O bien puede ir siendo atendida según las posibilidades de una estructura estatal infectada de parásitos y corruptos que gastan $350 en una francachela nocturna?

¿Y qué molestó más del spot del Frente de Todos? Siendo así las cosas, parece ser más doloroso que se diga que hicieron daño a la Provincia y no tengan como rebatirlo que la osadía de nombrarlos. Después de todo, qué político conoce que se vea tan afectado cuando lo vinculan a alguna cuestión non sancta y tenga algún tipo de prurito moral.

A Ríos no se le movió un pelo cuando lo atacaban por ser el senador más felpudo del kirchnerismo en la pelea con el campo. A Ricardo nunca se lo escuchó decir nada de las graves denuncias que pesan sobre su persona en el Caso Martín. Y "Tato" fue basureado tanto cuando estuvo preso, que ofenderse ahora porque se duda- con base sólida- de que pueda ser candidato, parece un chiste.

No es por colgar Sanbenitos a nadie, pero por más opositor irreductible que uno sea, lo más lógico y aconsejable en este escenario de crisis económica mundial hubiese sido garantizar la llegada de esos fondos que, repito, son de Corrientes. No son una dádiva y, por otra parte, lo cortez no quita lo valiente.

A no ser, claro está, que esta postura tan férrea y a cara de perro esconda lo que en realidad se oculta casi siempre detrás de los ataques desmedidos: la inseguridad, el temor de que alguien esté mejor de lo que uno podría desear. De modo que es posible que tratándose de candidatos a la gobernación, es decir en disputa con el actual mandatario, Ríos y Ricardo estuvieran actuando a la defensiva, ya sin estrategia alguna, más que pudrir todo, como gorditos que se sienten dueños de la pelota.

Nadie mata un mosquito con de cañonazo, causando daños colaterales, y mucho menos si el insecto es inofensivo.

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