La corriente política de los delegados

Los representantes gremiales de base del subte, Zanon, Kraft y otras empresas y entidades estatales impulsan "la coordinación de los sectores combativos" para "recuperar los sindicatos" y articular "una herramienta política de los trabajadores".
El fenómeno del sindicalismo de base –comisiones internas o cuerpos de delegados– que desafía a los gremios tradicionales parece haber llegado para quedarse. Los especialistas ya dieron cuenta de la creciente presencia de partidos y fuerzas de izquierda en fábricas, empresas de servicios concesionados, gremios, escuelas, universidades, hospitales y otros organismos estatales. Ahora los protagonistas de estas experiencias decidieron vertebrarlas en una corriente político-sindical a nivel nacional: con ese objetivo, unos 400 delegados de todo el país, entre ellos los de Kraft, Zanon y el subte ya se reunieron en el hotel Bauen. Además de lanzar un programa de encuentros en distintas regiones, coincidieron en la necesidad de impulsar "la coordinación de los sectores combativos" para "recuperar los sindicatos y poner en pie una herramienta política de los trabajadores".

Los representantes gremiales colmaron el auditorio del recuperado Bauen convocados por el Sindicato Ceramista de Neuquén (Soecn), con la presencia de sus dirigentes históricos Alejandro López y Raúl Godoy (anteriores secretario general y adjunto) y los actuales Andrés Blanco, Fabián Ruiz, Cristian Mellado y Alberto Esparza, además de Damián Videla, de la comisión interna de Cerámica Stefani de Cutral-Có. Antes de los discursos recibieron con una ovación a los delegados de Kraft (ex Terrabusi): Javier Hermosilla, de la comisión interna, y los delegados Oscar Coria, Camilo Mones y Christian Abarza. Todos pertenecen al sector de la fábrica que rechaza el acuerdo firmado en el Ministerio de Trabajo, al que calificaron como "un golpe traicionero".

La propuesta de mayor consenso fue la de impulsar una corriente político-sindical "que no sólo luche contra las patronales, el Gobierno y la burocracia sindical, tanto en los sindicatos alineados con la CGT como los que pertenecen a la CTA, sino que también defienda un firme programa de independencia política de los trabajadores, además de la coordinación de las organizaciones obreras combativas y antiburocráticas". También hubo acuerdo en que el conflicto de Kraft es parte de "una oleada de crisis en la que la clase trabajadora muestra que comienza a ponerse de pie". En tal sentido, en sus intervenciones varios delegados reafirmaron "la necesidad de construir una corriente en todo el país que se distinga por su práctica y su programa no sólo de las patronales, los gobiernos y las direcciones de las centrales sindicales, sino también de aquellos que, siendo parte de las organizaciones obreras enfrentadas a las distintas variantes de la burocracia sindical, confían en la ‘neutralidad’ del Ministerio de Trabajo, no ven que sus ‘gestiones’ siempre estén al servicio de garantizarles la ‘paz social’ a los empresarios y terminan en muchos casos firmando acuerdos y actas contrarias al mandato y a los intereses de los trabajadores". Otros delegados señalaron que "no por casualidad esos sectores fueron parte de los que se alinearon con las patronales sojeras (y otros con el Gobierno) durante el conflicto del año pasado, y que así se ve que la independencia política de los trabajadores no es sólo un posicionamiento general, sino que tiene consecuencias concretas en las luchas".

Las conclusiones recibieron el apoyo del cuerpo de delegados del subte, encabezados por Claudio Dellecarbonara, miembros de las comisión interna de Pepsico Snacks, como Catalina Balaguer y Leo Norniella, y de la interna de Stani-Cadbury, además de Ana Laura Las y Liliana Gasco de ATE-Indec. También hubo representantes del Sindicato de Trabajadores del Ajo de Mendoza, Grupo 2 de la Empresa Provincial de Transportes mendocina, Autoconvocados de la Salud de Tucumán, Paraná Metal (Villa Constitución), Mahle (Rosario), CIVE (Córdoba), Guillermo Bentancourt, delegado de Siderca (recientemente expulsado de la UOM-Campana), Siderar (UOM-San Nicolás), UOM Villa Constitución, Quilmes, San Martín, La Matanza y Capital; Smata, Alicorp (ex Jabón Federal), Donnelley (ex Atlántida), Papelera Molarsa (Neuquén), Pilkington, Fate (Sutna), LAN y Aerolíneas Argentinas (APA), Foetra-Buenos Aires y Correos, Lista Bordó (oposición a Pedraza en la Unión Ferroviaria del Ferrocarril Roca), Agrupación Marrón del Sutiaga (Aguas Gaseosas), textiles de Capital, ATE-IOMA-La Plata, Hospital Centenario de Neuquén, Hospital Garrahan, Desarrollo Social de Neuquén, ministerios de Producción y de Economía de La Plata, ATE-RUB, Astilleros Río Santiago, Hospital Posadas, Incaa, ATE Rosario y Mendoza, Dirección Nacional de Música y de Contaduría, PAMI, Luz y Fuerza de Rosario, Plásticos de Morón, Suteba La Plata y Matanza (minoría), AGD-UBA y no docentes de la Universidad de La Plata, entre otros.

También participaron del debate dirigentes de agrupaciones y partidos de izquierda como el PTS, el MAS, Izquierda Socialista, Convergencia de Izquierda, Frente Obrero y Socialista, Partido de la Revolución Socialista y El Roble. Hubo consenso en dar prioridad al apoyo a la lucha en Kraft, con la organización de un "gran fondo de huelga para los trabajadores despedidos", además de lo que los mismos trabajadores resuelvan. Como presidencia honoraria del plenario, se propuso y aprobó a los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas, que enfrentan con movilizaciones multitudinarias el cierre de la empresa Luz y Fuerza del Centro, que intenta dejar a miles de empleados en la calle. El próximo plenario se hará en Neuquén y, según los organizadores, será "el puntapié inicial de plenarios en distintas regiones del país".

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