La corrida por izquierda

Por: Ricardo Roa

Que el jefe de la Federación Agraria Eduardo Buzzi y el metalúrgico Alberto Piccinini protesten a coro es lo más natural del mundo. Lo han hecho mil veces desde que comenzaron a militar juntos en la izquierda peronista de Villa Constitución.

Piccinini es socio fundador de la CTA y Buzzi un compañero de ruta. Ayer juntaron obreros y chacareros para bloquear la autopista a Rosario. La consigna común fue defender las fuentes de trabajo, la misma que agita el kirchnerismo en muchas marchas. En la zona la crisis afecta por igual al agro y a la industria. Pero el piquete mixto llenó de odio al Gobierno.

El ministro de Trabajo calificó de oportunista a la Federación Agraria y, en sintonía, cargó contra ella la misma conducción nacional de la UOM. Elogió a Tomada, que hasta ser ministro fue abogado del sindicato y acusó a los ruralistas de "intromisión" en la interna del gremio. Los metalúrgicos tratan de mantener con vida a una autopartista local, herida de muerte por la crisis automotriz y su propia obsolescencia tecnológica.

En realidad, fueron tiros por elevación contra el propio Piccinini, un sobreviviente de la oposición combativa que hoy convive de lejos en esa suerte de cooperativa política en que se ha convertido la dirección metalúrgica luego de la muerte de Lorenzo Miguel.

Que la UOM se mezcle con Buzzi es lo que hace saltar la térmica del kirchnerismo: no puede digerir la dura derrota con el campo. Y una cosa es pelear contra la Sociedad Rural y otra ser corrido por izquierda por la Federación Agraria.

Todo es política, claro. Y habrá que ver si esto deja rédito electoral. Piccinini ganó bien la reelección en su seccional. Pero perdió cuando pretendió la intendencia.

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