Correa con Zelaya, Uribe con Lobo

Mientras el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, visitaba ayer al derrocado Manuel Zelaya en República Dominicana, en Honduras su par colombiano Alvaro Uribe le prometía cooperación al nuevo mandatario, Porfirio Lobo.
Los dos encuentros marcaron la división que atraviesa a la región cuando se trata de Honduras y su nuevo gobierno, electo en dictadura. "No debemos legitimar un golpe de Estado que trató de revestirse de legitimidad llamando a elecciones, está deslegitimado democráticamente y el Ecuador no lo reconocerá", ratificó Correa, luego de estrecharle la mano a Zelaya.

Durante el encuentro, el ex presidente hondureño reiteró que no se quedará mucho tiempo en República Dominicana y prometió volver lo antes posible a su tierra natal. Antes de que pueda hacerlo, explicó, Lobo debe cumplir con el acuerdo que firmó con su anfitrión, el mandatario dominicano, Leonel Fernández. "Esto es un proceso. Hay un compromiso de ir cumpliendo una agenda para la restauración del orden democrático. Todavía no basta, hay otras medidas que habrá que tomar", señaló.

Nadie tiene claro aún en Tegucigalpa cuáles son exactamente las medidas. Por ahora el nuevo gobierno de Lobo comenzó priorizando la seguridad. Durante la primera noche en funciones, el Ejecutivo ordenó allanamientos en 23 barrios pobres de los suburbios de la capital. La policía detuvo a 50 personas, de las cuales sólo once tenían orden de captura previa, según reconoció el mismo ministro de Seguridad, Oscar Alvarez. "La actividad de la policía permitirá cerrarle los espacios a la delincuencia y les pediremos apoyo a las Fuerzas Armadas cuando sea necesario", advirtió el funcionario.

A esa misma policía hondureña prometió ayer Uribe entrenar. "Colombia nos ayudará a capacitar a nuestros agentes de policía", anunció, orgulloso, Lobo. Según el comunicado difundido por el gobierno de Tegucigalpa después de la reunión, los dos mandatarios comparten una misma visión sobre la seguridad. Prometieron cooperar en materia de lucha contra el narcotráfico, crimen organizado y terrorismo. Honduras, además de la violencia política desatada tras el golpe de Estado, enfrenta hace décadas uno de los mayores niveles de violencia del continente, vinculada con el narcotráfico y con las bandas juveniles, conocidas como maras.

No muy lejos de allí, en República Dominicana, Correa y Zelaya también discutieron seguridad, otro tipo de seguridad. "Hablamos de buscar mecanismos para blindar la democracia en América latina, para que las instituciones no se vean amenazadas otra vez por golpes de Estado", señaló el mandatario ecuatoriano.

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