Correa cree que "la dictadura ya tiene las horas contadas".

Dijo que acompañará la vuelta de Zelaya; Chávez interrumpe el envío de crudo a Honduras.
En un nuevo gesto de apoyo al derrocado gobierno hondureño, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, reiteró ayer su disposición a acompañar al mandatario depuesto Manuel Zelaya en su regreso a Honduras, donde, según estimó, "la dictadura ya tiene las horas contadas".

En tanto, otro de los aliados de Zelaya en la región, el presidente venezolano, Hugo Chávez, negó que su gobierno hubiera intervenido en el país, y pronosticó un aumento del precio de los combustibles en Honduras como consecuencia de su decisión de suspender los acuerdos petroleros con esa nación a raíz del golpe que desplazó a Zelaya.

En declaraciones a la radio La Voz, del sur de Ecuador, Correa, que viajaría hoy a Washington, señaló que está "dispuesto a acompañar a Zelaya en su eventual retorno al país centroamericano".

"El atentado contra la democracia en Honduras es un atentado contra la democracia en toda América latina. Si queremos vivir en democracia, tenemos que ser inclaudicables en exigir el retorno de Zelaya al poder", dijo Correa, tras señalar que el golpe de Estado "puede significar un mal precedente en la región".

"Lo fundamental es la reacción del pueblo hondureño, ese pueblo heroico, y el apoyo de la comunidad internacional me hacen pensar que esa dictadura hondureña tiene las horas contadas", dijo Correa.

El secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, llegó ayer a Tegucigalpa para intentar abrir un diálogo con el gobierno interino, en medio de protestas a favor y en contra del derrocado mandatario.

Pero, para Correa, las acciones de la OEA deben complementarse con el rechazo mundial y la defensa del pueblo hondureño a la democracia.

"El repudio internacional va a hacer que se desmorone ese poder de facto. El gobierno de facto en Honduras está enfrentando un aislamiento internacional total", agregó Correa, que se declaró amigo de Zelaya.

Correa ratificó su disposición de escoltar a Zelaya, quien tiene orden de prisión, en su retorno a Honduras, pese a las reacciones internas que podría provocar la decisión.

"Si por ahí un tipo despistado me mete un tiro, no sabe qué favor a la historia le hará, porque me habrá inmortalizado y habrá dado un impulso decisivo a nuestra revolución", dijo Correa, que aseguró: "No le temo mucho a morir".

"Estoy dispuesto a servir a mi pueblo, y mi pueblo no es sólo Ecuador sino América latina, donde me necesiten", concluyó. El mandatario ecuatoriano no dio detalles sobre el eventual viaje a Honduras, al que también irá la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (ver aparte).

Por su parte, el presidente Chávez pronosticó una escalada de los precios de los combustibles en Honduras si Zelaya no regresa.

"Nosotros hemos suspendido los envíos de petróleo... Lamentablemente eso se va a suspender. Y el impacto que eso va a tener, sin duda, es el incremento del combustible en Honduras´´, dijo Chávez.

En respuesta a las críticas de los adversarios de Zelaya, que lo responsabilizan de la crisis que enfrenta Honduras, Chávez declaró que no pretende intervenir en los asuntos internos de ese país y que nunca apoyó financieramente al depuesto mandatario hondureño. "¡Eso es mentira! ¡Yo no tengo plata para dar a nadie! Es cooperación, mecanismo de cooperación con países que han sido explotados´´, concluyó.

Tras su asunción en 2006, Zelaya se convirtió rápidamente en aliado de Chávez y, en marzo del año pasado, se adhirió a Petrocaribe, una iniciativa del mandatario venezolano para vender petróleo a países del Caribe y América Central, en su mayor parte a crédito, con una tasa del 1% de interés en un plazo a 25 años.

Venezuela ha financiado más de 2000 millones de dólares a los 18 miembros del convenio desde el 2004 y en ocasiones ha aceptado pagos en especie con casi cualquier cosa, como ganado, banana o azúcar.

Agencias AFP, AP, EFE y Reuters

Washington critica el estado de sitio

* TEGUCIGALPA (De un enviado especial).- El gobierno de facto hondureño prolongó hasta el lunes el toque de queda y el estado de excepción en el país, que expiraba hoy. La supresión de cuatro artículos constitucionales que afectan a libertades individuales básicas impuesta por los golpistas fue duramente criticada ayer por la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa, que expresó su "profunda inquietud sobre las restricciones impuestas por las autoridades a ciertos derechos civiles fundamentales y sobre los reportes de intimidación y censura a ciertos individuos y centros mediáticos".

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