“Se corre el riesgo de paralizar un poder”

Desde el lunes, la Cámara Civil y Comercial Común de la capital se quedará con la mitad de sus seis vocales, como consecuencia de la renuncia -para poder jubilarse- de Ricardo Robinson (61 años), que ayer cumplió su última jornada como magistrado.
Precisamente, la Sala II que él integraba ya no tiene ningún camarista, porque el 1 de octubre se había retirado (por las mismas razones) su par, Martha González de Ponssa.

La situación de la Cámara pasó a tornarse verdaderamente crítica, porque apenas cuenta con Augusto Avila (Sala I), Santiago Gallo Caínzo y Carlos Ibáñez (ambos de la Sala III). Pero próximamente sólo quedarán Avila e Ibáñez, porque Gallo Caínzo también está tramitando su jubilación.

Situación crítica

En la Corte Suprema de Justicia de la provincia ayer trabajaban en la elaboración de una acordada para suspender el ingreso de nuevas causas a la Sala II hasta que no sean cubiertas las dos vacantes. También se fijará un cupo de sentencias definitivas que deberán dictar por mes los otros tres camaristas con la finalidad de que la situación resienta lo menos posible las causas que ellos tramitan y las de las otras salas, que también deberán atender.

Una acordada similar (la Nº 818) ya había sido dispuesta por el alto tribunal respecto del Juzgado en lo Civil y Comercial Común de la I Nominación, cuyo titular, Benjamín Palacio, también cumplió ayer el último día de actividad por su jubilación.

Con la de Palacio y la de Robinson suman ya 18 las vacantes que hay en los tribunales tucumanos y que no pueden ser cubiertas definitivamente como consecuencia de la controversia judicial sobre la integración del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM), previsto por la Constitución de 2006 para la selección de los jueces inferiores.

Complementariamente, a partir del jueves está suspendido el ingreso de nuevas causas al despacho que encabezaba Palacio. Mientras tanto, los otros siete jueces del fuero se harán cargo de los expedientes en trámite y entre ellos serán distribuidos aquellos que se encuentren en estado de que se dicte sentencia.

Cabe precisar que el número puede ser aún mayor, y hasta podría duplicarse. Esto se debe a que otros 19 magistrados iniciaron los trámites administrativos para retirarse y así poder acceder al beneficio del 82% móvil.

Un día nostálgico

Con 43 años de carrera (discontinua) en el Poder Judicial (había ingresado a los 18 años en 1965), a Robinson lo dominaban emociones contradictorias. “Por un lado, siento nostalgia por infinitos recuerdos, y por la mucha vida, afectos y amigos que dejo aquí. Lamento que mi retiro no se dé dentro de un proceso natural en el que la cobertura de las vacantes en propiedad no pueda concretarse casi automáticamente”, confesó a LA GACETA.

El magistrado insistió en la misma idea: “esta emigración masiva, sin un mecanismo inmediato para hacer frente a esta situación, indica que algo no está funcionando. Si no hay una solución pronta corremos el riesgo de paralizar un poder, y siempre es más difícil volver a iniciar algo después de un crack que tomar las medidas para preverlo”.

Comentá la nota