Las dos Coreas volvieron a las negociaciones.

Corea del Norte propuso ayer a Corea del Sur que representantes de ambos países se reúnan la próxima semana para abordar el futuro del complejo industrial conjunto de la ciudad fronteriza norcoreana de Kaesong, informó ayer la agencia surcoreana Yonhap.
Según el portavoz del Ministerio de Unificación surcoreano, Chun Haesung, Seúl respondió afirmativamente y el encuentro tendrá lugar el próximo día 11 en el mismo complejo industrial. La propuesta norcoreana se produce en medio de fuertes tensiones entre ambos países, después de que Pyongyang amenazara con una ofensiva militar contra Corea del Sur, dijera que ya no se siente vinculado con el armisticio entre ambos países de 1953 y declarara nulo el contrato firmado con Seúl sobre este complejo industrial.

El parque industrial de Kaesong, en marcha desde 2005 y situado a unos 60 kilómetros al norte de Seúl, acoge un centenar de pequeñas y medianas empresas surcoreanas que emplean a 39.000 trabajadores norcoreanos y es un símbolo de la reconciliación de las dos Coreas.

Se desconoce si durante la reunión se abordará la reciente escalada de tensión entre ambos países, originada a raíz de la segunda prueba nuclear del régimen comunista, el pasado 25 de mayo. Lo que se espera es que se traten cuestiones relativas al sistema especial de beneficios aplicado al Sur en relación con el uso del suelo, los impuestos y los sueldos en el complejo. En abril las dos Coreas se habían reunido para hablar del complejo industrial conjunto, su primer encuentro oficial en más de un año. El régimen comunista avisó entonces a su vecino que iba a estudiar este sistema especial de beneficios. Corea del Norte tiene además detenido desde el 30 de marzo a un trabajador surcoreano de la empresa Hyundai-Asan, acusado de criticar al régimen comunista e incitar a una empleada a desertar. Este empleado parece haber sido trasladado a Pyongyang, donde podría ser sometido a juicio por Corea del Norte, según medios surcoreanos.

La prioridad de Seúl es abordar la situación de este trabajador, pero Pyongyang rechaza hablar de este tema al alegar que no forma parte de las negociaciones entre ambos países. Seúl tiene esperanza de que, en medio del clima de tensión creado por Pyongyang, ceda sobre ese tema como un gesto para reabrir el diálogo y las negociaciones.

Las relaciones de las dos Coreas sufrieron un fuerte revés desde que el conservador Lee Myung-bak asumió en febrero del pasado año la presidencia surcoreana, con un programa menos transigente hacia el régimen comunista de Corea del Norte. Además la península coreana vive ahora bajo una escalada de tensión abierta a raíz del segundo ensayo nuclear norcoreano, tras el primero efectuado en 2006, y que vino acompañado por el lanzamiento de varios misiles de corto alcance.

Desde entonces, Pyongyang no sólo quebró su relación con la otra Corea, sino también con Japón, el otro aliado incondicional de Estados Unidos en la región, y con las principales potencias occidentales. Hace dos semanas el Consejo de Seguridad de la ONU condenó el lanzamiento de nuevos misiles y ordenó un nuevo paquete de sanciones contra el gobierno comunista norcoreano. Pero aún no se han puesto en funcionamiento, según informó ayer Japón, por lo que Pyongyang tiene tiempo de enmendar su relación con sus vecinos y distender el clima político a su alrededor.

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