Cordobeses, con menos desconfianza que el resto del país

Pese a ello, el índice de la Fundación Mercado se ubicó en enero en el nivel más bajo de la era Kirchner.
A pesar de la sustancial merma en los niveles de confianza, consumidores, ahorristas y familias cordobesas mantienen un relativo optimismo, si se los compara con el promedio nacional, de acuerdo a la encuesta mensual realizada por la Fundación Mercado.

Sobre un total de ocho grandes conglomerados urbanos relevados, Córdoba se ubicó junto a Mendoza y Tucumán, entre las ciudades con mejores perspectivas económicas desde el punto de vista de sus habitantes. Así, el índice de confianza del consumidor se ubicó en el 34,9 por ciento (31,7% a nivel nacional), el índice de confianza del ahorrista se situó en el 37,2 por ciento (31,1% a nivel nacional), y el índice de confianza de las familias alcanzó a 35,2 por ciento (31,6% a nivel nacional).

Sin embargo, estas cifras están muy lejos de los índices de abril del año anterior, cuando la aceleración de la inflación y el estallido del conflicto agropecuario marcaron el cambio de tendencia de los últimos años. Por entonces, los consumidores cordobeses tenían una confianza del 45,2 por ciento; los ahorristas, del 42,5 por ciento y las familias, del 44,9 por ciento. En todos los casos, se observa un deterioro de entre el 12 y 22 por ciento.

Los índices de confianza de consumidor, ahorrista y familias encuentran su nivel más bajo en el período de los Kirchner; el resultado del ICF correspondiente a enero resultó del 31,6 por ciento, perforando el piso de 32,8 por ciento registrado en noviembre de 2004, estableciendo un nuevo mínimo para la confianza.

El informe de la Fundación Mercado indica que “las expectativas continúan ajustando negativamente, pero también lo hace en mayor proporción la percepción de las familias sobre la situación presente. El resultado de los índices conjuntamente observa una proporción singular entre decisiones corrientes y de largo plazo”. En este sentido, el trabajo indica que por una parte, los niveles corrientes continúan ajustando negativamente, influyendo en forma determinante en los resultados de la confianza, mientras que las decisiones de largo plazo (ahorro y bienes durables) sigue manteniendo un pulso propio de niveles de confianza superiores.

“En el caso de la confianza en las decisiones corrientes, el esquema ingresos, inflación, dólar juega un balance negativo. Si bien la percepción de la inflación se ha reducido con relación a períodos anteriores, su efecto aún es persistente y registra efectos de shock de algunos momentos y sectores (energía, próxima canasta escolar). En el caso de los bienes durables, existe todavía una inercia propia del sistema de pago en cuotas, propio del sector, a los que se suman los estímulos conjuntos que han introducido en el mercado tanto el gobierno como las empresas vendedoras”.

“En el caso del ahorro, el mecanismo es puramente preventivo. Ante el temor de la posible evolución de la crisis, aquellas familias que pueden sostener o generar algún nivel de ahorro tratan de mantenerlo como mecanismo de seguridad hacia el futuro”, indica el trabajo.

Tendencia descendente

El informe de la Fundación Mercado agrega como conclusión que “las perspectivas basadas en expectativas y percepciones de los problemas de agenda indican que el ajuste en el mercado corriente continuaría y se extendería a los bienes durables.

En el caso del ahorro, las familias tratan de mantener lo más elevado posible sus tenencias a miras de un posible empeoramiento de la crisis”.

Además, advierte que “en el próximo bimestre resultará clave sobre la posición de la demanda doméstica el resultado de equilibrio al que lleguen los salarios, la inflación y el valor del dólar”.

Lo cierto es que la batería de anuncios del gobierno nacional de los últimos dos meses hizo muy poco para revertir la desconfianza de los consumidores, acechados bajo la doble amenaza de la caída de sus ingresos y la posible pérdida de su empleo. Bajo este escenario adverso, los consumidores cordobeses al menos se muestran menos escépticos que el promedio nacional, según la encuesta realizada por la Fundación Mercado.

“Los discursos inspiran menos confianza que las acciones”, dijo Aristóteles. Y la frase podría ilustrar de buena manera en qué medida la hiperactividad de anuncios no sólo no modifica sino que incluso puede agravar la desconfianza general.

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