Cordobeses del Año / Encuentro Hacedores de pequeños milagros

De los 16 candidatos de este año, 12 son ilustres e imprescindibles desconocidos. La mayoría compartió sus experiencias en un encuentro realizado en este diario. Vale la pena conocer las historias.
Esta es la séptima edición del certamen abierto que elige al Cordobés del Año, organizado por La Voz del Interior . Cuando se dio a conocer la nómina de los candidatos de 2008, se suscitaron comentarios del tipo “y a éstos, ¿quién los conoce?”. En efecto, sacando a los deportistas David Nalbandian y Soledad García (*), al empresario Euclides “Tati” Bugliotti y alguna que otra excepción, se puede decir que el resto es un pelotón de ilustres desconocidos. En un año como el que termina, que puede ser considerado referencial y el esbozo de otra forma de ser argentinos, es probable que también comience la declinación del culto a las celebridades. Y que por fin empecemos a justipreciar a los hacedores de acciones cotidianas, algunas francamente milagrosas, que nos mantienen en pie.

Presentación. El jueves pasado, desafiando el calor infernal, en el auditorio de La Voz del Interior hubo una larga ronda de mutua presentación. Nadie imaginó que podía ser tan entretenida. A medida que cada candidato desgranaba su historia, quedó conmovedoramente en claro que esa docena de “desconocidos” representa a miles de seres, generalmente ignorados, sobre los cuales descansa el tejido social. Sus experiencias están emparentadas por la tenacidad. Son todos sobrevivientes, de crisis y corralitos; de la violencia de Estado o callejera; de la muerte por ideología o por accidente vial. Pelean por el medio ambiente; por dominar el flagelo del alcohol; por incluir a los excluidos; por dignificar al campo. Aman el teatro, el deporte o la Historia; a los que no tienen casa o comida; a los que están solos y enfermos. Son especialistas en caerse, y volver a levantarse.

Protectores. Durante la charla, sus vivencias se entrecruzaron cual hilos de una trama. El tejido social puede aparecer fragmentado, pero en el fondo sigue siendo uno solo.

En este mundo falto de fe y enfermeras, Norma Ortiz es laica consagrada y la serrana Mónica Tobares se preparó por atender urgencias en Las Jarillas. Belén Aliciardi, una abogada que lucha contra la contaminación electrónica, estaba sentada frente al empresario “Tati” Bugliotti, que habla por una decena de celulares a la vez y reconoce que su piel “percibe las radiaciones”.

Martín Fresneda, cuyos padres desaparecieron hace 31 años y cuyo testimonio logró llevar al general Luciano Menéndez a la Justicia, contemplaba a Eliana Pérez (26) y a su bebé, Micaías Ismael, de ocho meses salvados de milagro de un asalto a mano armada.

Gracias a ellos. Muchas veces nos preguntamos cómo puede ser que este país no se haya desplomado bajo las desgracias, las malas políticas, el exitismo y la “viveza criolla”. Pues ahora sabemos la respuesta: es por ellos, por el conjunto invisible al que representan. Como decía aquella consigna del retorno a la democracia y los actos masivos, “si este no es el pueblo, el pueblo donde está”.

En cuanto a nosotros, ahora estamos en condiciones de hacer lo que corresponde. No guiarnos sólo por una cara o un apellido, sino por la historia que hay detrás de los mismos. Primero informarnos, luego votar.

(*) David Nalbandian, Soledad García, el geólogo Alberto Saal y la intérprete Sol Pereyra estuvieron ausentes, por compromisos en el exterior.

Comentá la nota