Córdoba subió un puesto, pero no mejora en el factor Gobiernoe

La provincia está 10 en el ranking encabezado por la Ciudad de Buenos Aires. Ascendió de manera significativa en Empresas y Recursos Humanos. La percepción de los empresarios sobre la gestión estatal no repunta.
Córdoba ocupa el puesto 10, uno más arriba que en 2007, en el ranking de competitividad elaborado por el Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba. La lista la encabeza la Ciudad de Buenos Aires, seguida por Tierra del Fuego, que desplazó a Santa Cruz, ahora tercera. Santa Fe, en el quinto lugar (uno más que en la edición anterior), es la jurisdicción mejor ubicada de la Región Centro, mientras que Entre Ríos está en el 13 (cayó uno).

La Región Centro se posiciona tercera, detrás de la Ciudad de Buenos Aires y de la Patagonia. Raúl Hermida, director del Instituto, insistió en que competitividad "no es sinónimo de tipo de cambio, sino que es la capacidad de un país para crear condiciones para que su gente y sus empresas sean lo más productivas posibles". Como cada año cuando presenta el Balance de la Economía, subrayó que la divergencia entre las regiones argentinas empeora, "lo que no nos hace ser optimistas al proyectar un país federal".

A modo de ejemplo, planteó que entre el distrito más desarrollado de Chile y el menos desarrollado la diferencia es de 1,7 veces. En cambio, en la Argentina esa brecha es de tres. En Brasil, pese a las mejoras registradas en los últimos años, la divergencia es de 4,4 veces.

De los siete factores que considera el índice, el peor para Córdoba es Gobierno (16° puesto), acompañado por Resultados Económicos (12°). Respecto del primer ítem el documento señala que "sólo en materia de Recursos muestra una performance intermedia, ubicándose décima. En materia de Gastos, Seguridad Ciudadana y Calidad Institucional se encuentra bastante por debajo de las medias nacionales: 18°, 18° y 16°, respectivamente".

En Ingresos aparece cuarta en tasa de efectividad en la recaudación, en tanto que la deuda per cápita y la presión fiscal están en parámetros promedio.

En su exposición Hermida sostuvo que al momento de evaluar a los gobiernos los empresarios -en las encuestas de percepción- se mostraron más "exigentes y menos contemplativos" en las regiones desarrolladas. En todas las juridicciones ése es el factor peor considerado.

En el resto de los desempeños la competitividad de Córdoba es calificada como "media": quinta en Personas; tercer lugar en Recursos Naturales y Medio Ambiente; noveno en Empresas y en Infraestructura, y séptima en Ciencia y Tecnología.

Con estas calificaciones, Córdoba superó a Río Negro por una mejora del 4,2 por ciento en su desempeño global de 2008 respecto de 2007. La provincia patagónica sólo subió 2,1 por ciento. En el mismo grupo también están San Juan, Entre Ríos, Mendoza y La Rioja.

Los más y menos

El salto cordobés se explica, básicamente, por la mejora significativa que logra en Personas, Empresas, Infraestructura y Ciencia y Tecnología. El Indice es de 2,93 (versus 2,81 de 2007).

En Empresas subió seis posiciones en productividad y siete en calidad. El ascenso en Personas se debe a educación, trabajo y compromiso ético. Para Infraestructura las mejoras fueron en comunicaciones y calidad. Innovación fue el ítem que más empujó a Ciencia y Tecnología.

El Indice está compuesto por los siete factores estratégicos, integrados por 74 variables, de las que 16 son de percepción (entre ellas, Gobierno). Esas fueron relevadas a través de encuestas a empresarios realizadas por MKT.

Hermida recalcó la necesidad de identificar cuellos de botella en cada región y no aplicar la misma receta, "elaborada en escritorios capitalinos", a todas las jurisdicciones. Además, apuntó al rol de la eficiencia microeconómica y a la necesidad de considerar las cadenas de valor regionales y a los conglomerados productivos.

En ese contexto repasó las brechas que separan a las provincias argentinas: 8,1 veces más alto es el ingreso per cápita de un porteño que el de un formoseño y 15 veces más es la inversión per cápita que recibe la Patagonia que la que llega al NOA.

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