Córdoba, relegada en el reparto de subsidios

En 2008 recibió $ 46 por habitante para transporte y energía. Es 116 veces menos que el dinero destinado a cada porteño.
Lejos de mejorar los marcados desequilibrios regionales que emanan de la coparticipación federal, la distribución de los subsidios que realiza el Ministerio de Planificación Federal a los sectores productivos (energía y transporte, en especial) no ha hecho más que profundizar las distorsiones y diferencias entre las provincias.

Sin ir más lejos, Córdoba representa un ejemplo poco feliz: está en el lote de las provincias menos favorecidas en coparticipación por habitante y además comparte con San Luis los últimos puestos en el reparto de los subsidios que maneja la cartera de Julio De Vido.

Los datos surgen de un informe realizado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que preside el economista Nadin Argañaraz, y en el que se analiza el impacto de los subsidios en la distribución regional de recursos.

El trabajo, en el que también participaron Ariel Barraud y Sofía Devalle, advierte que un estudio del federalismo fiscal "debería considerar no sólo la distribución de recursos automáticos que existe entre la Nación y las provincias (coparticipación), sino también tener en cuenta todos los otros fondos que se distribuyen de manera discrecional".

Contrastes

Las cifras son elocuentes. El año pasado, Córdoba recibió 1.795 pesos por habitante en concepto de coparticipación, lejos de los 6.879 pesos per cápita que llegaron a Tierra del Fuego o los 5.036 pesos para Santa Cruz. La provincia comparte el lote de las más desfavorecidas con Santa Fe (1.886 pesos por habitante), Mendoza (1.646), Buenos Aires (917) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (439 pesos).

Esa situación no es corregida por los subsidios del Ministerio de Planificación Federal, a excepción de la Capital Federal, que en 2008 embolsó 5.375 pesos por habitante, es decir, 116 veces más que Córdoba o San Luis, que recibieron 46 y 45 pesos per cápita respectivamente. El segundo distrito más favorecido fue Santa Cruz, con 1.570 pesos por habitante.

Eso significa que, al analizar la distribución global de fondos (coparticipación más subsidios), el único distrito que revierte con creces su posición en el ranking del reparto es la ciudad de Buenos Aires, que pasa del último al tercer lugar. Es que allí se derivan las cifras más abultadas para evitar que suban las tarifas (colectivos, subtes, trenes, energía) y, con ellas, el malestar social.

De hecho, esa jurisdicción absorbió 73,5 por ciento del total, es decir, 16.355 millones de pesos. A Córdoba, en cambio, le llegaron 152 millones de pesos. Eso significa que casi 117 cordobeses reciben, en conjunto, lo mismo que cada porteño. O dicho al revés: un ciudadano que resida en Córdoba recibe el 0,8 por ciento de lo que recibiría si viviera en Capital Federal. El resto de las provincias permanece en iguales condiciones, con Tierra del Fuego y Santa Cruz como las mejor atendidas por la discrecionalidad. En la cola de la distribución per cápita continúan Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza.

Transferencias. Desde la devaluación, el esquema de subsidios para evitar la suba de ciertos bienes y servicios ha aumentado, tanto en volumen como en su complejidad. El efecto fiscal puede rastrearse a través de las transferencias corrientes que realiza el Gobierno nacional.

El trabajo del Iaraf revela que entre 2006 y 2008 los rubros que experimentaron el mayor crecimiento fueron las transferencias a empresas privadas y las que van a empresas públicas, fondos fiduciarios u otros entes. Los envíos a las primeras aumentaron 488 por ciento y para las segundas, 439 por ciento.

Mucho más atrás quedaron las asignaciones familiares (101 por ciento); el Pami (96); universidades (86); provincias y municipios (48), y otras transferencias corrientes (37 por ciento).

En 2006, los subsidios para empresas públicas y privadas representaban 17 por ciento del total de transferencias corrientes, pero en 2008 ya eran el 43 por ciento. Como contrapartida, decreció la participación de los otros rubros. El informe no consigna subsidios a empresas como transferencias de capital.

Si se coloca como telón de fondo el total de gasto primario, podrá observarse que los subsidios a empresas privadas trepan del 3,8 por ciento a casi 11 por ciento, mientras que las transferencias a provincias y municipios decrecen.

Efectos colaterales

Impacto. Los subsidios afectan los precios relativos, al abaratar un bien o un servicio. Este impacto tiene a su vez efecto en los hogares, que consumen más esos bienes o servicios que, sin inversión en infraestructura, no pueden soportar la demanda en forma eficiente.

Distribución. No resulta claro el impacto distributivo en los ingresos personales. El caso del gas es paradigmático, ya que los individuos que compran garrafas han soportado una suba sustancial en comparación con el gas natural.

Sostén. Las asimetrías regionales implican, en definitiva, que las provincias que reciben menos ingresos por habitante son las que sostienen a las que más reciben. Córdoba, Santa Fe y Mendoza terminan "subsidiando" a Buenos Aires, Santa Cruz o Tierra del Fuego.

Montos. Con las recientes subas salariales, el Estado nacional derivará este año 1.830 millones de pesos a empresas de trenes y subtes y 3.300 millones de pesos a los colectivos urbanos que operan en Buenos Aires y el resto del país.

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