Córdoba, entre las provincias que más crecieron en 2008

Se ubicó en el cuarto lugar del ranking de estados provinciales, al acumular un incremento de la actividad del 6%. Se encuentra entre las más rezagadas desde la salida de la convertibilidad. Contribuyó bastante en un mayor crecimiento la reciente crisis del campo.
Acumuló un incremento de la actividad del 6%. Sin embargo, está entre las más rezagadas desde la salida de la convertibilidad.

Pese a la crisis del campo, Córdoba es una de las provincias argentinas que acumuló mayor crecimiento durante el año anterior, de acuerdo a un estudio realizado por una consultora privada, para cuyo cálculo toma en cuenta factores tales como el incremento de la recaudación del IVA, el mercado laboral y el consumo de combustibles, entre otras variables; de acuerdo al informe, Córdoba se ubicó en cuarto lugar, con un incremento del seis por ciento en la actividad económica, acumulado hasta el tercer trimestre del año inclusive.

Sin embargo, la consultora Muñoz y Asociados anticipa en su informe que en el último trimestre de 2008 hubo una fuerte desaceleración en el crecimiento del producto bruto, como consecuencia de la crisis financiera internacional, que profundizó las señales de estancamiento que ya mostraba la economía del país desde mediados del año anterior. De hecho, la situación que afrontará la provincia mediterránea en 2009 será muy diferente a la 2008: los analistas privados estiman que las exportaciones provinciales podrían contraerse entre el 25 y 30 por ciento, en tanto que la actividad económica general ingresaría en un estancamiento.

El informe de Muñoz y asociados destaca que el enfriamiento de la economía ha sido “particularmente severo en el norte del país”; así, había cuatro provincias que al tercer trimestre de 2008 ya mostraban claros indicios de contracción económica: Chaco, Salta, Misiones y Corrientes. “Los descensos que muestran estos Isap (Indicadores Sintéticos de la Actividad en las Provincias) no obedecen a la debilidad aislada de alguna variable, sino a caídas pronunciadas en el consumo de combustible y recaudación por IVA y al súbito enfriamiento de sus mercados laborales. En el extremo opuesto se ubica impensadamente Santiago del Estero, con un incremento acumulado anual del 16,7 por ciento, muy ligado a la suba del IVA y que la consultora atribuye a un desvío de orden estadístico.

Un modelo poco propicio

Si se observa la situación provincial desde el primer trimestre de 2002, Córdoba es una de las provincias que quedaron más rezagadas; el incremento de su producto bruto geográfico fue del 63 por ciento, lo que la colocó en el vigésimo lugar, sólo por encima de Salta, Tucumán, La Rioja y la Ciudad de Buenos Aires. Desde la posconvertibilidad, las provincias que tuvieron mayor crecimiento económico fueron Tierra del Fuego (118%), San Juan (116%) y Formosa (109%). Santa Fe, en tanto, tuvo un crecimiento bastante similar al de Córdoba. Santa Cruz y Neuquén también figuran entre las provincias de mayor desarrollo económico, lo que indicaría a las claras que la actividad minera y petrolera ha sido uno de los principales impulsos al crecimiento en estas regiones.

Si se observa el mapa del crecimiento en la última década, Córdoba también integró el lote de las provincias con menor crecimiento acumulado (14º lugar, con un aumento del producto bruto geográfico del 48%), muy lejos de la provincia de Santa Cruz, que creció 132 por ciento desde el primer trimestre de 1997.

Las provincias patagónicas nuevamente dominan este ranking, sin dudas también beneficiadas por el alto nivel de inversión del Estado nacional, especialmente en el caso de Santa Cruz. Estas cifras son coincidentes con un reciente estudio de la consultora abeceb.com, que destaca el desplazamiento de los anuncios de inversión desde la región centro hacia la zona patagónica, donde las tasas de desempleo son cercanas a cero y los salarios están entre los más altos del país. Duro contraste con el Noroeste Argentino, donde la tasa de inversión es menor y los salarios privados son muy bajos, dada la escasa productividad de la mano de obra y la alta incidencia laboral del sector público.

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