Córdoba come más carne que Uruguay

El consumo es 30 por ciento superior al ideal. En dos o tres años, el dilema será importar carne o disminuir su demanda.
En los últimos años, casi en forma sistemática, las entidades agropecuarias, asociaciones técnicas del sector y productores ganaderos vienen agitando un fantasma que despierta demasiados traumas en el orgullo nacional. Salvo que estemos dispuestos a bajar casi 30 por ciento el consumo de carne vacuna, en dos o tres años el país se verá obligado a importar para atender la demanda local.

¿Mito o realidad? Veamos: cada argentino consume, en promedio, entre 65 y 70 kilos de carne al año. Eso significa que en Córdoba (3.216.993 habitantes) se mastican alrededor de 600 mil kilos diarios de cortes vacunos, es decir, un clásico bife de 190 gramos por habitante.

De hecho, en la provincia se come más carne que en todo Uruguay o Paraguay, que por día consumen 496 mil y 585 mil kilos respectivamente. Para atender la demanda local se necesita asegurar una faena diaria de entre 3.200 y 3.500 animales. Y eso es lo que está ocurriendo, aunque el problema radica en qué tipo de animal se está sacrificando. Hace más de dos años que la matanza de hembras ronda el 50 por ciento de la faena total. Traducido: están desapareciendo los vientres que deberían criar a las nuevas generaciones de terneros y terneras.

En caída. En 1950 había 2,6 vacas por cada argentino; hoy, la relación no llega a 1,3 vaca y mientras la población aumenta, el stock vacuno disminuye.

Oscar Melo, uno de los principales especialistas ganaderos de Córdoba, explica que la producción del rodeo nacional se puede medir de dos maneras: una, es cuánta carne se le saca al rodeo, que es como habitualmente la mide el Gobierno; y otra, cuál ha sido la producción real, porque se pueden estar matando más animales de los que han nacido. Esto es lo que se denomina tasa de extracción.

Esa tasa hoy está en 25 por ciento. Si cada animal faenado entrega 210 kilos de carne con hueso, quiere decir que otorga 0,25 por 210 kilos, esto es, 52,5 kilos de carne. La producción ganadera nacional, entonces, es 52,5 por 1,3 vaca por habitante, que da 68,3 kilos per cápita.

"Eso significa que estamos en el límite. Ahora, si comemos eso y además queremos exportar, es porque estamos matando de más", concluyó Melo. De todos modos, para el ex decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad Católica de Córdoba no necesariamente se llegará al extremo de importar.

"Carne va a faltar y será más cara. Y eso podría ocurrir desde el año 2011. E, incluso, que en 2015 lleguemos a una relación de una vaca por habitante. Haciendo números redondos: si somos 40 millones de argentinos y queremos exportar 600 mil toneladas al año, eso significa que deberemos comer 55 kilos anuales per cápita", calculó.

Para Daniel Urcía, de la Asociación de Frigoríficos Industriales de la Carne (Afic), "necesariamente habrá que bajar entre 10 y 15 kilos el consumo interno e incorporar más carne de cerdo y pollo a la dieta". Paradójicamente, la faena porcina cayó 18,2 por ciento en febrero y la importación se incrementó en 25,8 por ciento.

Pero además, revertir la actual crisis no será posible de un año a otro. Si se toma desde el nacimiento de la ternera que luego será la madre del novillo para consumo, el proceso dura alrededor de cuatro años. "La producción ganadera es una cuestión biológica y tiene sus tiempos. La ausencia de políticas se ha comido un ciclo. Volver a hacer una madre o un vientre para luego obtener un novillo, lleva de cuatro a cinco años", explicó Edgardo Bustamante, de la Cámara de Ganadería de Cartez.

Otro factor que puede acelerar los tiempos ha sido la sequía que castigó a varias regiones ganaderas del país. El especialista Ignacio Iriarte calcula que podrían nacer entre dos millones y tres millones menos de terneros este año, por lo que habría 750 mil cabezas menos entre 2010 y 2012.

¿Qué hacer? Las variantes pragmáticas no ofrecen más que dos caminos: disminuir al alto nivel de consumo interno, o mantenerlo e importar, lo que indefectiblemente impactará en los precios.

Para Urcía, hay que promover el consumo de carnes alternativas (cerdo y pollo), incluso con reducción del IVA para que sean más baratas.

Melo, por su parte, apunta a aumentar la tasa de extracción, para lo cual no es necesario aumentar el rodeo, sino mejorar su productividad y elevar el peso mínimo de faena.

Bustamante, mientras tanto, opina que hay que destrabar las exportaciones de cortes que salen de animales pesados (más de 460 kilos). "La idea es que el subsidio venga del bolsillo europeo y no del nuestro", indicó, ya que de esa forma, con la venta de productos de alto valor se abarataría el precio de los cortes que quedan en el país.

Equilibrio

55 kilos anuales de carne por habitante deberían consumirse en el país para revertir la situación y evitar la importación.

Consumo excesivo

Poco saludable. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en la Argentina se come 75 por ciento más de carnes rojas de lo recomendado.

Hace 30 años. Si los índices actuales asustan, qué decir del consumo de hace 30 años, cuando se comían entre 86 y 90 kilos anuales por habitante.

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