Corach le pone fichas al Colorado

El ex funcionario menemista busca destrabar la candidatura presidencial de Francisco de Narváez, quien por ahora centra sus expectativas en la gobernación bonaerense.
Carlos Vladimiro Corach perdió los pelos pero no las mañas. Si a fuerza de discreción y trabajo de lobby urdió el andamiaje legal del menemismo, ¿por qué no haría lo propio para convertir a Francisco de Narváez en candidato a presidente?

El ex ministro del Interior y el diputado de Unión-PRO ya mantuvieron una reunión para diseñar una estrategia tendiente a erosionar la barrera jurídica que hoy impediría al colombiano, precisamente por no ser argentino nativo, soñar con la Casa Rosada.

El dato se filtró el miércoles en una cena de empresarios y uno de los habituales portavoces de De Narváez terminó por confirmarlo a Crítica de la Argentina. "Sí, es verdad, Francisco y Corach vienen charlando", dijo, escueto.

–¿Entonces es verdad que él quiere ser presidente? –le preguntó este diario.

–Nosotros creemos que él puede ser candidato a presidente, aunque por ahora está trabajando con la cabeza puesta en la provincia de Buenos Aires. Pero prefiero que sea él en persona quien se refiera al tema. Voy a procurar que le conteste apenas pueda– contestó el jueves, expeditivo.

Veinticuatro horas después, la respuesta de De Narváez llegó por mail. En ningún tramo del texto negó el asesoramiento de Corach, simplemente le puso andariveles a su horizonte político.

Escribió: "Aspiro a gobernar bien la provincia de Buenos Aires. Soy parte de una generación de políticos que quiere transformar la Argentina en un país de verdad, un país normal. Sin solucionar de verdad y de manera eficiente los problemas de la provincia de Buenos Aires, no será posible construir una Argentina para todos".

VLADIMIRO EN LAS CAÑITAS. Las fintas del Colorado se terminaron cuando habló Corach, quien finalmente admitió la reunión. El ex ministro de Carlos Menem dijo a Crítica de la Argentina que esa reunión se desarrolló hace dos semanas en Las Cañitas, donde el diputado de Unión-PRO posee su fundación.

¿De qué conversaron? Vladimiro se negó a dar mayores detalles. No obstante, uno de los partícipes del encuentro, que pidió mantener su nombre en reserva, hizo una descripción minuciosa. "Hablaron del peronismo, de Kirchner, de la situación política del país y, por supuesto, de la candidatura presidencial de De Narváez", dijo.

–¿Corach fue a asesorarlo?

–Analizaron varios temas. De Narváez mostró estar más inclinado a pelear la gobernación, pero interesado en saber si puede ser candidato a presidente.

–¿Y qué le dijo?

–Corach le dijo que cree que cumple con todos los requisitos legales para ser candidato a presidente. El artículo que supuestamente le impide serlo dice exactamente lo mismo que el artículo provincial que le negaba la candidatura a gobernador. Sin embargo, en 2007 ya fue candidato a gobernador y con un aval de la Suprema Corte bonaerense.

–¿Con qué criterio se lo habilitó entonces?

–Por los tratados internacionales, como el de Costa Rica, que se incorporaron a la Constitución Nacional en 1994 y que establecen condiciones de participación electoral.

–¿Entonces Corach va a trabajar para De Narváez?

–Están analizando los fallos existentes.

EL AVAL DE LA CORTE BONAERENSE. De Narváez ya había hecho una consulta, por interpósita persona, a Raúl Eugenio Zaffaroni. El juez de la Corte Suprema de la Nación fue contundente al expresarle que sólo con una reforma de la carta magna podría aspirar al sillón de Rivadavia.

De Narváez es colombiano. Ninguno de sus padres es argentino nativo. Su papá era bisnieto de un presidente colombiano y su mamá nació en Praga, pese a que se nacionalizó argentina.

El artículo 89 de la Constitución establece que "para ser elegido presidente o vicepresidente de la Nación, se requiere haber nacido en el territorio argentino, o ser hijo de ciudadano nativo habiendo nacido en país extranjero".

Sin embargo, el diputado recuerda que, tras adoptar la ciudadanía argentina, la Suprema Corte bonaerense le permitió ser candidato a gobernador en 2007. Ese fallo es el que, a los ojos de Corach, ahora le abriría las puertas a la pelea presidencial.

¿Por qué? Porque el artículo 121 de la carta magna bonaerense, al que recurrieron en vano los detractores de De Narváez para sacarlo de competencia, es un calco del artículo 89 de la Constitución Nacional. Dice textualmente que "para ser elegido gobernador o vicegobernador, se requiere haber nacido en territorio argentino o ser hijo de ciudadano nativo si hubiese nacido en país extranjero".

Más aún, los jueces de la Suprema Corte Juan Carlos Hitters, Héctor Negri, Hilda Kogan y Eduardo Pettigiani, y los conjueces Federico Domínguez y Carlos Natiello –ambos miembros de la Cámara de Casación– fundamentaron el fallo en "la vigencia de tratados internacionales" suscriptos por la Argentina y la provincia en los que no se admiten "distinciones, discriminaciones ni privilegios" por razones de nacionalidad.

QUÉ TENDRÁ EL PETISO. Con esos mismos argumentos, De Narváez siente que tiene el camino allanado y quiere soñar con Cristina Kirchner pasándole la banda presidencial y el bastón de mando. "Estoy convencido de que me acompaña el derecho de ser candidato. Creo que en la Argentina hay una sola categoría de ciudadanos, los que hemos optado y los que han nacido tenemos plenos derechos y obligaciones", sostuvo semanas atrás.

Rindiendo culto al bajo perfil, Corach buscará aportarle conocimiento y hacer valer los retazos de influencia que aún le quedan. Todavía exhibe los oropeles de su paso por la asesoría legal del PJ, entre 1983 y 2001, y de la letra aportada al Pacto de Olivos que rubricaron Raúl Alfonsín y Carlos Menem.

Quien fuera uno de los ministros emblema de los 90 ya mantuvo conversaciones con el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, y también con el cacique bonaerense Eduardo Duhalde. Por estas horas, buscando mostrar equidistancia de todas las líneas internas del justicialismo, suele decir que si Néstor Kirchner o Carlos Reutemann lo llamasen para hacerle una consulta, les respondería sin tapujos.

Pero, como dice su máximo referente, Juan Domingo Perón, "la única verdad es la realidad". Y ésta es que Corach –al igual que su hijo Maxi, quien trabaja para Unión-PRO en el ámbito del Ministerio de Seguridad porteño– decidió ponerle fichas al Colorado.

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