Los coqueteos políticos de Cobos y De Narváez

Primera certeza: Julio Cobos quiere ser presidente y Francisco de Narváez, gobernador. Segunda certeza: el vice desconfía de un sector de la UCR y teme que su regreso al partido quede atado a una serie de condicionamientos que luego lo dejen preso de sus movimientos. Tercera: el diputado desconfía de Macri: piensa que si ya dijo que no en 2003 y en 2007, bien podría eludir la pelea presidencial en 2011 y buscar la reelección en la Ciudad. Hay una cuarta certeza: los dos se hablan seguido ¿más de lo que se cree¿ y se elogian y posan juntos en público. No hay más certezas, aunque asoma una hipótesis: ¿y si terminan en el mismo espacio?.
"Conociéndolo a Julio, no sería una locura. El sigue creyendo en que es posible una concertación entre radicales y peronistas", dijo a Clarín una fuente muy cercana a Cobos. La misma voz hizo una curiosa interpretación de las palabras destinadas a de Narváez antes de la recorrida por la Rural, el martes: "Ese día no habló Julio, habló su inconsciente". Es decir, hay que atribuir a un lapsus que haya dicho que "con Francisco estamos en la misma sintonía".

En el búnker que Unión-PRO tiene en Las Cañitas, donde la tertulia política no ha cesado después del 28 (a veces parecería que todo lo contrario), el miércoles hubo una larga reunión que arrancó con una referencia a la frase del vice. De Narváez no eludió la pregunta: "Ni yo le cierro la puerta a Cleto ni él me la cierra a mí".

En la agenda de ambos hay cuatro puntos que consideran centrales para la Argentina de los próximos diez años. Justicia independiente, defensa del capital nacional, plan único para llegar a niveles mínimos de pobreza y seguridad. Los diputados mendocinos y bonaerenses electos, los que les responden, ya mantuvieron contactos para que esos temas se aborden en el Congreso.

Los puntos se había debatido aquel día en que el vice le abrió la puerta de su despacho del Senado, en plena campaña. La foto produjo un cimbronazo en el Acuerdo Cívico y Social y, aunque en menor medida, también en el macrismo, pero los dos dijeron luego que había que acostumbrarse a ese tipo de encuentros.

"Francisco apuesta a Macri, pero el panorama cambió. Le ganó a Kirchner y no puede quedar colgado del pincel hasta que Macri se decida a ser presidenciable", razona un dirigente de íntima confianza del diputado. Al dirigente y a su jefe los exasperan las cavilaciones del líder de PRO.

Para apaciguar el clima, Macri fue a cenar el martes a la casa de Narváez y le prometió que esta vez no se va a bajar (hasta hablaron de instalar la marca Unión-PRO a nivel nacional). Igual, no consiguió que a su aliado lo dejen de acechar viejos fantasmas.

En Cobos, los fantasmas llevan la sigla de la UCR. Tiene pánico de que lo salpique la interna y exige que un hombre suyo maneje las riendas del partido. Sugirió al ex senador Raúl Baglini, pero halló resistencia y ahora propone a Oscar Aguad, el jefe del bloque en Diputados. Nada garantiza que le den el gusto.

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