La coparticipación fue la traba

Cuando la reacción de los municipios más importantes de la provincia fue pedir que se duplicara el porcentaje de la coparticipación, el gobierno decidió suspender la modificación de la ley que rige a las comunas.
Un año después, consolidada la relación con Nación y sin haber variado el 15% de sus ingresos que reparte entre las comunas, mandó el proyecto a la Legislatura.

Las diferencias entre lo que pretendían el gobierno provincial y los intendentes de la oposición, apoyados en sus diputados provinciales (PJ y UCR), salieron a la luz apenas asumida la nueva gestión, cuando Sapag confirmó que discutiría la coparticipación "en febrero". Luego dijo que lo haría "después del 15" de ese mes, y finalmente, tras una conferencia de prensa en la que los diputados de la Concertación y los intendentes afines reclamaron llevar del 15% al 30% la masa coparticipable - 450 a 900 millones de pesos- el Ejecutivo dio por terminado el tema y, cuando tuvo que asistir a las pequeñas comunas para pagar sueldos y aguinaldos, lo hizo por aportes no reintegrables, sin discutirlo con los municipios más fuertes. Dispuestos a acompañar los cambios a la ley 53, sobre todo en los puntos referidos a la responsabilidad fiscal o a los límites a la contratación de personal, los intendentes marcaron, desde el apoyo de sus diputados, que cualquier definición que tuviera relación con las comunas, estaba atada a un incremento en la masa coparticipable.

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