“La coparticipación no es una dádiva”

Peña dice que la torta de fondos debe repartirse equitativamente.
El problema es serio si se toma en cuenta que la recaudación nacional de enero creció sólo un 11% interanual, frente a una inflación acumulada del 22%. Con ese diagnóstico, el ex jefe de los “intocables” de la DGI, Luis María Peña, intentó explicar a LA GACETA que la tendencia de acumulación para este año muestra signos negativos. Por ende, las provincias deberían estar preocupadas por el dinero que recibirán por coparticipación.

“Las normas para el blanqueo de capitales y la moratoria pueden ser para los gobernadores un remedio de mal gusto que se lo proporcionará en 120 gotas”, indica. Y explica: “aquellos contribuyentes que pagan regularmente sufren la aflicción de esa enfermedad denominada ‘el cansancio del bueno’; y el que no cumplió será premiado”. Eso, según Peña, tiene un fuerte impacto en los fondos que se transfieren a las provincias por coparticipación.

Para el ex jefe de la DGI, el Gobierno debería cumplir con la pauta constitucional de reformar la ley de coparticipación. “Es bueno recordar que las provincias delegaron en el poder central el cobro de los impuestos. Y, por lo tanto, la torta coparticipable debe repartirse en forma equitativa, conforme a las riquezas de cada provincia, si tanto se habla de redistribución de la riqueza”, dice.

Peña no es optimista respecto de la evolución de la política fiscal. “Estamos en un año electoral con todo los riesgos que significa en materia de gasto público”, acota. Y expresa: “las provincias deben recibir los fondos que le corresponden porque (la coparticipación) no es una dádiva nacional”.

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