Rey con Copa.

Con Leo Messi como líder, el Barsa logró el primer título del triplete: le quedan la Liga y la Champions.
La última vez que Barcelona había levantado la Copa del Rey, en 1998, contra el Mallorca, Lionel Messi "tenía apenas diez años y estaba en la Argentina, jugando en Newell's". Lejos de este presente. 11 años después, aquel chiquitín que corría por los potreros de Rosario jugando con la inocencia infantil de cualquier purrete, pero con las picardía de ninguno, ayer demostró ser el Rey que se quedó con la Copa. La Copa del Rey. Y así el Barsa llevó a su vitrina la 25ª. Y ahora piensa en el doblete con la Liga, que podría ganar el domingo frente al Mallorca. Y después con el trébol, en la final de la Champions League contra el Manchester de Carlitos Tevez, el 27 de mayo, en Roma .

Este primer título de la temporada de los catalanes, para Leo, está por encima de las dos Supercopas de España (2005 y 2006) y de las dos Ligas (04/05 y 05/06) que ya tenía en su currículum, porque esta consagración lo tuvo como líder futbolístico, fue el abanderado del Barcelona, el tipo que heredó la número 10 de Ronaldinho y que se puso el equipo a sus pies.

El Athletic Bilbao arrancó rápido en ventaja, e iba por la igualdad copera del Barcelona (los vascos tienen 23). Sin embargo, Touré Yaya emuló a Messi y Messi jugó a lo Messi. A partir de ahí, los culés empezaron a levantar la Copa bajo la mirada del Rey Juan Carlos en el palco.

El otro Rey presente en el Mestalla, Messi, lógico, se calzó la corona en la segunda parte (en la primera no entró mucho en juego) y, en cuatro minutos, se inventó tres ocasiones de las cuales la última terminó siendo el 2-1 (tomó un rebote de Eto'o y definió con ocho tipos del Bilbao en el área chica). En el tercero asistió con un pase magistral a Bojan, así como antes había habilitado a Dani Alves y al camerunés, quienes no aprovecharon la visión y exactitud de Leo.

En esta Copa del Rey, el crack se despachó con seis gritos en ocho partidos. Fue el cerebro en el inicio y en el final del camino de Barcelona, que sin Iniesta, sin Henry y sin Rafa Márquez sigue derramando fútbol y goles. Levanta partidos y copas. Y le saca la primera hoja al trébol con los tres títulos.

"Hemos perdido contra el mejor equipo del mundo", sentenció Joaquín Caparrós, el entrenador del Athletic. Pero para ratificar esas palabras, el conjunto de Guardiola tiene dos metas por cumplir: la primera será el domingo, al visitar al Mallorca (aunque si el Real no gana el sábado, el título directamente queda en las manos del Barsa). Y la segunda será en la final con el Manchester.

El Rey de España buscará la corona de Europa.

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