¡La Copa es miau!

CRUZEIRO 1 - ESTUDIANTES 2: Estudiantes logró la hazaña en Brasil: con un sacrificio que contagió y un fútbol que conmovió, dio vuelta la final en el Mineirao y se llevó la cuarta Libertadores de su historia.
Es imposible. Por más vueltas que se dé, no hay caso, la búsqueda es en vano. Encontrar las palabras justas para explicar tanta alegría, tanta pasión, tanto honor, tanta historia es realmente imposible. Sólo el fútbol, el bendito fútbol, puede lograr que once leones rieguen de sangre y sudor un pasto hostil y eso no sólo les provoque felicidad a los propios. Porque anoche, salvo la obviedad del sentimiento de su histórico rival, todos fuimos Estudiantes. Y eso no se consigue por una simple cuestión de nacionalismo ni de rivalidad eterna contra los brasileños. Ese fuego interior que transmitieron esos muchachos de rojo y blanco a bastones conmovieron a todos. Todos puteamos por ese gol de carambola de Henrique. Todos gritamos el gol de la Gata. Todos gritamos el gol de Boselli. Todos metimos el uhhhhhhh infinito en ese derechazo imposible que reventó uno de los ángulos de Andújar. Todos contamos los segundos ante cada centro de los de azul. Todos habrán querido estar en este Mineirao que revienta con el grito de esos 5.000 privilegiados que podrán contarles a sus nietos que vieron a esos leones que ahora lloran como niños. Es Verón, el símbolo, el heredero que pone todo sus rostro en el césped, que ahora riega con sus lágrimas de felicidad. Las lágrimas de Verón, de Sabella, de Caldera son las lágrimas de todos. Se cuela, entre tanta emoción, el recuerdo al Ruso Prátola, inmortalizado en la memoria y en esas remeras que llevaron debajo de la camiseta. El grito es uno solo, recorre miles de kilómetros, de un país a otro, de una punta a la otra del país. La Plata estalla. La Argentina se enorgullece.

Nadie le regaló nada a Estudiantes. Por primera vez, un equipo que arranca en el repechaje se queda con la Copa. El honor fue un compromiso inquebrantable de un grupo de jugadores que volvieron a hacer historia. La filmación que Sabella les pasó antes del partido, en la que se veían a familiares, Alayes y Angeleri mandando sus mensajes de fe también fueron importantes. Todos para uno. Uno, Estudiantes, el campeón.

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