La Copa es historia y ahora le apuntan todo a Banfield

Pasado mañana, ante uno de los líderes del Apertura, serían titulares Menseguez y Juan Manuel Torres.
Ese optimismo que derrochó Juan Ramón Carrasco, el técnico de River de Montevideo, cuando anunció a los cuatro vientos que su equipo iba a dar vuelta la historia, puede haber permanecido en algún rincón del Nuevo Gasómetro. Si algo de esa sensación quedó flotando en el ambiente, el cuerpo técnico y el plantel de San Lorenzo la deben hacer suya.

Tras la eliminación de la Copa Sudamericana por penales hubo un vestuario en silencio, inmerso en el dolor y la bronca. Ante su primer fracaso en San Lorenzo, Simeone, según sus propios dichos, le otorgó licencia ayer al plantel para descomprimir la situación. Se supo que en el vestuario no hubo charla después del partido entre el técnico y los jugadores. Se producirá hoy, cuando vuelvan a entrenarse hoy a la mañana. Pero ya todos saben cuál es ahora el objetivo: ganarle a Banfield, el puntero. El partido del domingo es clave porque San Lorenzo era puro envión y la derrota ante Colón en Santa Fe y ahora la eliminación de la Sudamericana abren interrogantes sobre el futuro. Por eso Simeone prefirió hacer una pausa.

La autocrítica debe prevalecer porque le gente de San Lorenzo se fue con las ilusiones derrumbadas el miércoles. Pablo Migliore admitió ayer que al equipo le faltó frialdad y en su caso no tuvo la tranquilidad necesaria a la hora de la definición por penales. "El error fue jugar al ritmo de ellos y en el segundo tiempo se sintió el impacto del gol. Nosotros salimos decididos a ganar el partido", sostuvo en declaraciones a TyC Sports.

Pero más allá de este dato, quedan flotando varios interrogantes. En el partido más importante de esta temporada, jugando de local, el equipo no pudo evitar que los uruguayos marcaran el ritmo y jugaran sin pasar sobresaltos. Ahora es el tiempo de demostrar que ese envión puede recuperarse y transformarse en una marcha más pareja.

Comentá la nota