UCR: la Coordinadora volvió por una noche y evocó sus 40 años

El grupo fue soporte del triunfo de Alfonsín. Anoche, brindaron también por los 25 años de democracia.
Entre la nostalgia y el volver a vivir, los antiguos militantes de la Junta Coordinadora se reunieron anoche en el tradicional búnker partidario, el restorán Lalín, para celebrar por partida doble: los 40 años de la fundación de esa corriente y los 25 años de la recuperación democrática. A media noche, alzaron su copa para brindar Enrique Nosiglia, Leopoldo Moreau, Federico Storani, Luis Cáceres y Marcelo Stubrin, junto a otros cuatrocientos dirigentes de distintas generaciones.

Como invitados especiales y celebrados por los comensales se vio a dos notorios cobistas: el mendocino César Biffi, ex candidato a gobernador y Héctor "Pechi" Quiroga, ex intendente de Neuquén y colaborador del vicepresidente Julio Cobos en el Senado. Además del discurso de ocasión de los fundadores, se leyeron adhesiones de Cobos y de Raúl Alfonsín, ausente por su enfermedad, pero aclamado como en los mejores tiempos.

La Junta Coordinadora Nacional de la Juventud Radical (o simplemente "La Coordi") nació los primeros días de noviembre de 1968 en una quinta de Setúbal, en las afueras de la capital santafesina. La piedra fundamental la colocaron unos 60 militantes estudiantiles de todos el país convocados por Luis Cáceres y Leopoldo Moreau, quienes se juramentaron recuperar la mística partidaria perdida tras el golpe militar que había derrocado a Arturo Illia dos años antes. "Dotar al radicalismo de una dinámica revolucionaria", escribieron en su declaración fundacional. Estaban Ramón Mestre y Mario Losada, junto a varios otros que ocuparían más adelante altos cargos de gobierno. Con el tiempo se sumarían Federico Storani y Enrique Nosiglia, erigidos rápidamente en dueños de la agrupación en Buenos Aires y Capital, distritos decisivos para que la UCR rompiera el invicto del peronismo en 1983. "Una revolución por vías democráticas", aclararon desde el vamos. Y en plena celebración del cuatro de siglo de estabilidad institucional se jactaron de haber sostenido esa consigna a lo largo de los años '70, en ultraminoría, cuando el atajo de la violencia aparecía como la convocatoria más taquillera entre los jóvenes politizados, de la mano de la izquierda peronista o de corrientes marxistas.El vehículo para plasmar ese objetivo era, para ellos, un dirigente de Chascomús que había osado desafiar al caudillo histórico de la UCR, Ricardo Balbín. No es fácil calcular cuánto le debe Raúl Alfonsín a la Coordinadora por su consagración como presidente, pero lo que está probado es que el pago no fue escaso. Esos jóvenes le organizaron el primer acto de masas en 1982 -en la dictadura- en la Federación Argentina de Box e inventaron la recordada consigna de campaña "Somos la vida, somos la paz". Muchos de esos jóvenes, todavía treinteañeros, ocuparon puestos clave en el Ejecutivo y en el Parlamento a lo largo de la gestión alfonsinista. Los coordinadores creían estar tocando el cielo con las manos y se apuraron en anunciar la construcción del "tercer movimiento histórico". Quemaron etapas tan velozmente que el imaginario social les terminó cargando sobre los hombros los fracasos más que los numerosos aciertos de ese gobierno. Con el tiempo se dividieron en múltiples tribus y hasta se cruzaron en feroces batallas internas. Pero ninguna de las grandes figuras de la Coordinadora se fue detrás de los cantos de sirena. Y ahora, en una curiosa parábola de la historia, se reunifican detrás de la figura taquillera de alguien que ni siquiera votó a Alfonsín en el '83. Pero Julio Cobos -que en esa elección optó por Oscar Alende, del PI- se erigió en la esperanza de la resurrección radical para el 2011. Del discurso revolucionario al pragmatismo crudo, podría ser el título de esta historia, si no fuera idéntico al que se ganaron otros tantos movimientos políticos en la Argentina.

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