Los cooperativistas tienen quejas y sugerencias

LA GACETA visitó los centros de entrega en el Gran San Miguel. Los beneficiarios del programa realizaron horas de colas.
Bajo la lluvia o bajo el sol, a primera hora o en plena siesta, los beneficiarios del programa "Argentina Trabaja" realizaron horas de colas para recibir la tarjeta de débito y cobrar sus remuneraciones mensuales de $ 1.200. A diario, LA GACETA visitó los centros de entrega en el Gran San Miguel. Y en el diálogo con los cooperativistas encontró testimonios de quienes decían que estaban siendo presionados por punteros políticos, que les exigían un dinero a cambio de no sacarlos de las listas.

La primera fue Dora, hace una semana: "Mi hijo no figura en el listado, porque se negó a darle un porcentaje de lo que iba a cobrar al puntero que armaba la cooperativa", dijo en el parque 9 de Julio.

No era la única. El gobernador, José Alperovich, pidió que se denunciara formalmente a los responsables de tales abusos "para que se pueda meter preso a algún dirigente". Al día siguiente, hacía lo propio Verónica Pedernera, tras lo cual se detuvo a los hermanos Manuel y Guillermo Quiroga, y a la puntera Amelia Herrera.

Pero la joven de la Costanera no era la última. Horas después, otras dos mujeres denunciaron ser víctimas de maniobras parecidas. Y, durante la semana, muchos otros relataron a este diario casos similares. (Ver "No hay que dejarse...." y "Los punteros no son...")

Sin embargo, los cooperativistas no sólo se quejaron por el comportamiento de algunos dirigentes; también hicieron reclamos respecto de la capacitación. Además, hicieron mucho más que efectuar cuestionamientos: manifestaron recomendaciones y también reivindicaron los beneficios del programa nacional.

"Cosa" de hombres

En el Banco de la Nación Argentina, sucursal Tafí Viejo, quienes esperaban en la fila formada para retirar la tarjeta de débito con la que podrán cobrar $ 1.200 mensuales por las tareas correspondientes al plan "Argentina trabaja" proferían algunas quejas, casi siempre luego de pedir estricta reserva de identidad. La mayoría de los cuestionamientos estuvieron referidos a aspectos vinculados con la modalidad de la capacitación que incluye el programa.

Mabel fue una de las que más protestaba. "A mí, lo que más me molesta es que, a veces, nos hacen ir al vicio (sic). El otro día estuvimos esperando no sé cuántas horas hasta que asignaran un encargado por grupo. Pero otro día fue peor, porque estuvimos mirándonos la cara y terminamos hablando de nosotros, sin que nos dieran ninguna clase". En estos términos renegaba para quien quisiera oírla, mientras avanzaba en la fila.

Interesada en que se supieran los pormenores del "Argentina trabaja", la mujer continuó con el relato. "Un señor se quejó. Dijo que tenía cosas que hacer, que no podía perder el tiempo. Pero le contestaron que si estaba en el programa era, precisamente, porque no tenía trabajo", aseveró en referencia a que uno de los requisitos para poder ser incluido en el proyecto es que no se cuente con ingresos ni que se disponga de beneficio social alguno. Luego, remató su observación con un suspiro de resignación. "¡Qué se le va a hacer, así es la cosa. Si uno protesta, la Municipalidad a la que pertenecés te saca el plan y le da el lugar a otro!", lamentó Mabel.

En otro punto de la fila, Silvana opinó lo contrario porque, según ella, el Gobierno sí brindó los cursos necesarios. Sin embargo, y acaso sin saberlo, cuestionó el criterio o el objeto de estas capacitaciones. "Me enseñaron a levantar una pared. Pregunto: ¿por qué no me explicaron algo más relacionado con las mujeres? ¡Nos enseñan albañilería!", se quejó.

El trabajo, bienvenido

En el Palacio de los Deportes, donde debían retirar las tarjetas quienes formaron cooperativas correspondientes a esta capital, Yerba Buena, Alderetes y Banda del Río Salí, las reflexiones versaron, fundamentalmente, sobre la capacitación.

"Nos enseñan albañilería. Yo, la verdad, no me veo haciendo eso, que es más un trabajo para varones. Nos dijeron que a las mujeres nos iban a poner en distintos lugares, pero, sí o sí, tenemos que asistir a los cursos", explicó Blanca Vázquez, que vive en Yerba Buena.

No obstante, la mujer se preocupó por aclarar a LA GACETA que, siempre que haya trabajo, bienvenido sea. De todas maneras, insistió en que, a propósito de las tareas que supone -como contraprestación- el programa "Argentina trabaja", le gustaría concretar labores distintas.

En la misma línea, Roxana (47 años) criticó: "nos dijeron que íbamos a trabajar en la mejora de plazas y de calles. No me quejo por el trabajo que tengo que hacer, pero es lo que hay. Salvo el de concretar mejoras en las plazas, el resto es trabajo para hombres".

Claroscuros

No se abstuvieron de aportar sus puntos de vista aquellos que no disienten totalmente con la capacitación recibida. "Nos preparan en ambientalismo y en forestación de plazas. Está bueno que te enseñen eso, pero sería mejor concretar otras labores, como bordados, o colaborar en tareas relacionadas con la prevención de la salud", opinó Mariana, del barrio San Miguel.

En cambio, Mirta, que habita en El Manantial, está satisfecha dado que recibe cursos sobre alimentación y comidas. "Hay cosas que no sabía y que te sirven mucho. Pero, por sobre todo y gracias a Dios, este plan me permitirá trabajar", destacó sin ocultar su satisfacción.

En alerta

Otra cuestión que los beneficiarios subrayaron es que "Argentina trabaja" no consiste en un programa puramente asistencialista, sino en una remuneración que exige, como contraprestación, la concreción de obras, para lo cual deben formar cooperativas de trabajo.

Marta fue contundente. "Me parece bueno el programa: supone más dinero. Además, está bien que tenga que ganarlo trabajando. Antes cobraba $ 300 y ahora pasaré $ 1.200. Hay una diferencia importante. No obstante, lamentablemente, escuché de gente a la que le pidieron plata (a cambio de incluirla como beneficiaria)", dijo.

María, vecina del barrio Victoria, estaba indignada por lo que ha sucedido conPedernera. "Es un abuso lo que hicieron con ella. Todos necesitamos trabajar. Por eso, está bien lo que hizo esa chica. Todos los días nos dicen que no nos dejemos engañar. La capacitación está buena. Nos enseñan desde albañilería hasta cómo prevenir el dengue, entre otras cosas. Estaría bueno que nos dejaran proponer a nosotros también, pero es lo que hay. Además, el barrio sí necesita que se le arreglen las calles", expresó.

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