La Cooperativa Eléctrica evalúa pérdidas por más de 700 mil pesos

Es un cálculo aproximado que hizo Emilio Scarpín, gerente de la entidad. En diálogo con EL DIA, el jueves pasado, el profesional dijo que la tormenta del martes 5 de enero fue de un poder destructivo inédito, a la que siguieron otros eventos climáticos hostiles. Horas antes de la gran tormenta, se registró el récord histórico de consumo.
- ¿Cómo ha sido afectada la Cooperativa Eléctrica, sobre todo con la tormenta del 5 de enero?

Emilio Scarpín:- Prácticamente desde noviembre venimos con tormentas semanales. A lo mejor no con la intensidad de la del 5 de enero. Pero con tormentas que tienen descargas eléctricas y algunos vientos fuertes que lamentablemente van produciendo problemas que se van sumando. Fundamentalmente, hemos tenido tormentas con muchas descargas eléctricas, lo cual ocasiona daños en todas las instalaciones aéreas que poseemos. El evento del 5 de enero salió totalmente fuera de lo normal. Pasó a ser una cosa totalmente extraordinaria. El efecto inmediato fue la salida total del servicio (a las 23:00 horas). En plena oscuridad la gente nuestra empezó a trabajar, logrando restablecer el servicio, en la parte céntrica, alrededor de las 2 de la mañana. Esto después de recorrer todo para ver que no hubiera cables cortados. En una hora en la que, en verano, todavía se mueve mucha gente en la calle. Gracias a Dios, y esto es lo más importante, no hemos tenido que lamentar ninguna víctima humana. Ningún accidente que lamentar en ese sentido.

- Una vez que se desató la tormenta, provocando la salida del servicio, los operarios de la Cooperativa salieron a trabajar. ¿Qué es lo que evalúan primero en estos casos?

- Empiezan a recorrer línea por línea. Se pretende garantizar el tema de la seguridad, preservando por ejemplo el sistema de alarmas. La ciudad oscura es un caldo de cultivo para todo tipo de rapiñas. Entonces se recorre todo lo que es calle Maipú, lo que llamamos la ‘celda’ o distribuidor nuestro. Se recorre fundamentalmente la línea de media tensión. Porque en la parte de baja tensión en una gran parte de esa zona hay cable preensamblado, forrado y por tanto aislado. De esta manera, buscamos reestablecer la media tensión, para lo cual buscamos con reflectores que no haya ningún cable cortado. Por supuesto, hay que pensar que a las 11 de la noche termina la guardia. Contamos con dos personas para salir a la calle. Entonces empezamos a convocar gente, para recorrer con ella la zona. Y así fuimos normalizando toda la calle Maipú (…).

- ¿Las líneas fueron sacadas de servicio por la violencia de la tormenta?

- En parte sí. Y en parte nuestra gente decidió interrumpir el servicio por prevención. Se juntaron las dos cosas. Se fueron tomando todas las precauciones del caso, y durante la noche se fue reestableciendo el servicio progresivamente, aunque no completamente. Más tarde, cuando empezó a clarear, fue más fácil encontrar los obstáculos. Claro, cuando uno va hacia los barrios se encuentra con otra situación: con líneas de menor sección, porque la densidad de carga es menor, y mucha arboleda. Quizás no hay cables preensamblados como acá en parte del centro. Y ahí uno empieza a evaluar todos los daños que tuvimos en la ciudad. Cuando vimos el desastre que había en el Parque Unzué, cuando vimos el desastre ocasionado por la caída de árboles en la zona de calle Concordia, en la zona del Corsódromo, uno toma nota de la dimensión del fenómeno. A partir de ahí se empezó a trabajar en aquellas zonas más grandes, con vistas a restablecer el servicio como primera medida. Después van quedando los reclamos individuales; o sea los cables de bajada y todas esas cosas. Después empezamos a mirar el campo y la zona de chacras. Aquí por ejemplo, en calle Alférez Sobral, detrás del Cementerio Norte, donde hay una arboleda inmensa, se nos cayeron hasta postes con transformadores. A decir verdad, yo tengo 37 años en la Cooperativa –y esto lo conversé también con los muchachos de más edad de la entidad- y no recuerdo haber vivido antes tamaño accidente, con semejante violencia. Fue impresionante ver cómo quedó el Parque Unzué tras el paso de la tormenta. Todavía estamos levantando cosas que están metidas entre todos los árboles.

- Usted mencionó que hubo que convocar a más gente de la Cooperativa ante la emergencia.

- Así es. Porque esto nos desbordó. En ese sentido hay que destacar el trabajo de la gente que concurrió en forma inmediata. Incluso algunos que estaban de vacaciones se presentaron voluntariamente a trabajar. La gente trabajó a destajo para tratar de normalizar el servicio. En Pueblo Belgrano es otro lugar donde las arboledas nos complicaron. Quiero aclarar que soy un amante de la naturaleza y de los árboles. Pero las arboledas para nosotros son dramáticas. A lo que se suma la necesidad de contar con más recursos para hacer la inversión necesaria.

- Por lo visto el sistema de postes de luz convencionales es el más dañado en estos casos. Tenemos entendido que ustedes buscan reemplazarlo por algo más seguro…

- El Concejo de Administración, hace dos o tres años atrás, determinó que en la ciudad no se ponían más postes de madera. Entonces con nuestra fábrica de hormigón proveemos permanentemente a nuestras necesidades. Además nosotros no vendemos para afuera, sino que son para uso propio. Estamos haciendo tres postes por día, los cuales ubicamos en la zona urbana. Es decir, cuando hay que un poste de madera afectado por cualquier causa, lo reemplazamos por uno de hormigón. Las extensiones nuevas que hacemos, todo en hormigón. Lo ideal sería poder llegar a toda la ciudad con el cableado preensamblado –algo que empezamos a colocar en la zona céntrica desde los años ‘80–, un sistema que nos da un resultado muy bueno. Pero para ello tenemos que contar con recursos.

- ¿Es un sistema más seguro, incluso ante las inclemencias del tiempo?

- Totalmente. Ahí ya no interesan los árboles. Los cables son aislados. Uno supera totalmente todo lo que sea arboleda. Entonces lo ideal sería poder llegar a todos los barrios con este cableado de tipo preensamblado (…) Con respecto a los postes, un 50% es de hormigón y la otra mitad de madera. Todavía tenemos mucha madera en la zona de los barrios. Y encima es aquí donde más arboleda existe. Además donde hay cables más delgados. Porque la densidad de carga que existe en el centro, no es la misma que la de los barrios. Por lo tanto el grosor de los cables, la sección de los cables, es distinta en ambas zonas. Ahora bien, todos los barrios nuevos se están haciendo con preensamblado (por ejemplo ATE I, ATE II, etc.) y con postes de hormigón. Pero igual, Gualeguaychú es enorme. Alguien me preguntaba, con relación a la tormenta: ¿cuánto quedará por cubrir?. Un 10 %, dije. ¡Ah, sólo un 10%!, me replicó, como si fuese poco. Sí, pero eso son 3 mil usuarios, le recordé.

- Pero después del 5 de enero, el clima siguió errático y hostil.

- En efecto, después de esa tormenta, tuvimos el sábado a la tarde otro fenómeno de viento y agua. Sobre todo de agua. Y bien sabemos que en la parte eléctrica la humedad joroba. En 45 minutos cayeron alrededor de 40 mm. Después, el día martes a la madrugada tuvimos otra racha de viento más chica y otro aguacero más. Entonces, lo que a lo mejor quedó porque no se arregló antes, o que tuvo un arreglo sólo para dar servicio, se terminó de caer. Es decir tuvimos otro remezón, el día martes (…)

El colapso derivó en fuertes perdidas

- Por lo que usted dice, todavía la Cooperativa no se ha podido reponer de estos eventos…

- Todavía estamos tratando de reponernos. Hace poco hemos terminado las obras de Ñandubaysal. A veces nos ocurre esto: por ahí entramos, normalizamos una zona, y cuando reestablecemos la energía entra todo el consumo junto y se queman los fusibles. Entonces la gente dice: ¡eh… cómo arreglaron!. Arreglamos de vuelta. Ayer (por el miércoles) tuvimos que comprar, al proveedor que tenía entrega inmediata y sin tener en cuenta los precios, 10 transformadores monofásicos para reponer los que se han caído en la zona de chacras. Ayer a la tarde recién normalizamos la zona de Sarandí y Perdices.

- ¿Han cuantificado las pérdidas ocasionadas por las tormentas?

- No lo hemos hecho todavía. No hemos sacado un cálculo exacto de los costos. Se han quemado transformadores que tenemos que mandar a reparar (…) Pero todo esto, según mis cálculos, no nos debe costar menos de 700 mil pesos, tranquilamente. ¡Hemos puesto montones de postes! Quizá alguno podrá decir: ‘claro, pero eso lo hubiesen tenido que invertir antes’. Es cierto, también. Estamos de acuerdo en que debíamos haber invertido antes. ¡Claro que sí!. Pero ahora, lamentablemente, estamos obligados a hacerlo y no sabemos de dónde vamos a sacar el dinero (…) Un poste cuesta de 300 a 400 pesos. Para un transformador hay que hablar de 3.000 pesos. Cuando una empieza a sumar, se da cuenta de los costos. Uno tiene el stock de materiales como para afrontar eventualidades, pero no una emergencia como ésta. El otro día, por colectivo, una empresa de Buenos Aires nos mandaba cajas de fusibles. Porque la provisión existente no daba abasto. Y un fusible cuesta 10 pesos.

- Los pronósticos de los meteorólogos no son alentadores…

- Leí que el clima seguirá así hasta mayo. Es decir que seguirán las tormentas fuertes. No es el mejor cuadro. No se si estamos yendo a un clima de tipo tropical o sub tropical.

- ¿Hay sectores todavía sin electricidad?

- Algunos usuarios aislados de la zona de chacras. Porque se ha caído algún transformador. Diría que nos van quedando bolsones en algunas zonas rurales (Sarandí, Perdices, por caso). Cuando doy la cifra de 700 mil pesos, pienso en todos los postes que replantamos. ¿Qué hacemos como medida? O sea, el poste se quebró. Entonces la mejor medida para restablecer el servicio es hacer un pozo al lado; lo paramos y lo metemos. No en condiciones prácticamente reglamentarias. A ese poste hay que anotarlo para después cambiarlo. Todo poste que yo replanté es un poste que tengo que cambiar después. No es que tuvimos que desembolsar ahora 700 mil pesos. Es lo que uno calcula como daño global de la tormenta. Allí ha que contabilizar las horas extras de los hombres que han trabajado, los materiales que estamos reponiendo, o que vamos a tener que reponer, como es el caso de los transformadores. Se perdió un transformador, no sabemos si por un rayo o por qué, y entonces se repuso. La reparación de un transformador de 33 a 13,2 kVA de la zona de Perdices cuesta 12 mil dólares. Entonces hay que empezar a sumar todo eso. Quizás se hubiese quemado igual en otro momento, pero lamentablemente ocurrió durante la tormenta.

Marca récord de consumo

- ¿Cómo evoluciona el consumo eléctrico en Gualeguaychú?

- El día 5 de enero, horas antes de que se desatara la tormenta fuerte, llegamos al record máximo histórico de la Cooperativa: 38.800 kilovatios. Si bien la tormenta fue a las 23 horas, el día 5 por la mañana empezamos con problemas por el gran consumo, ligado al calor. Hubo fusibles quemados en las subestaciones. Ese día martes a la tarde hizo un calor insoportable. Parecía que se venía el cielo abajo, y así ocurrió nomás. Tuvimos la mayor demanda registrada de 38.800 kilovatios las 14:15 hs. Esto se venía presagiando. El día 4 a las 23:15 hs. tuvimos 34.000 kilovatios. A las 11 de la noche!. El día 5 llegamos a la demanda extraordinaria, histórica. Fue un regalo de reyes bastante grande.

- Esto debiera ser una buena noticia: aumenta el consumo…

- Lo sería si uno estuviera prestando un servicio rentable, pero no si se viene trabajando a pérdida. Y ahí está el punto. Por supuesto, si aumenta el consumo, es porque aumentan las ventas y así el sistema funciona. Todo el mundo piensa lo mismo. Esto sería así si no fuese que se está trabajando a pérdida. Necesitamos recursos de alguna manera para poder invertir.

- La capacidad de distribución peligra en un punto por falta de inversión, y más allá del aumento en el consumo. ¿Ésa es la conclusión?

- El problema está ahí. ¿Cuál sería el ideal de esto? Sería que el caballo vaya adelante del carro. Es decir, que yo vaya haciendo inversiones acompañando el nivel del consumo. Así, en base a la demanda del año pasado yo tiro una curva de crecimiento: en el verano que viene puede llegar a 39.000 kilovatios de consumo. En esa proyección, entonces, yo tengo que acomodar el servicio para satisfacer esa venta sin problemas. Pero nosotros vamos lamentablemente atrás del carro. ¿Qué hacemos? Frente a los problemas, tapamos los agujeros. El año que viene se abren otros agujeros, y seguimos tapando. Es decir, vamos detrás del problema. La lógica debería ser distinta: tendríamos que ir previéndo el mayor consumo, adelantándonos a su ritmo. Pero lamentablemente no se tiene capacidad financiera para hacer esta política de previsión.

- ¿Cuál es el factor clave que hace impulsar la suba del consumo eléctrico?

- Fundamentalmente el crecimiento de la ciudad. La ciudad, por suerte, crece hacia todos lados. Y en esto tiene mucho que ver la expansión del sector turístico. Antes para nosotros Pueblo Belgrano se circunscribía a la curva de Fiorotto. Hoy esta zona no para de crecer, apuntalada por mayor urbanización, asociada a nuevos complejos turísticos. En verano, por ahí decimos que hay complejos que tienen más acondicionadores de aire que ventanas. Está bien, porque al turista hay que prestarle servicios. No vamos en contra de eso.

- El estilo de vida es más sofisticado.

- Sin duda. Además, a uno le dan a comprar un equipo acondicionador de aire en 24 cuotas. ¡Bienvenido sea!. Porque todos tenemos derecho a tener una vida digna, buena y con el mejor confort posible. Ahora, la contracara de esto es que nos hacemos eléctrico-dependientes. Tenemos el horno a microondas, el acondicionador de aire, el ventilador, el televisor, la computadora, el cargador del teléfono celular, el equipo de audio. Estamos totalmente de acuerdo con estos progresos. Ahora, también hagamos un uso razonable de estos artefactos, con el objeto de no malgastar energía. No dejemos los equipos prendidos porque sí, por ejemplo. Además, dejar un equipo de aire acondicionado a 20°C, cuando prendiéndolo a 24ºC ya se está muy confortable. Resulta que lo ponemos a 20°C y nos tapamos con frazada. Por otro lado, verifiquemos los burletes de las heladeras. Es decir, veamos todo ese tipo de cosas. A partir de ahora no se fabrican más lámparas incandescentes, van a ser todas de bajo consumo. Eso va a ayudar a ahorrar en la parte de iluminación.

- Volviendo al tema de la tormenta ¿Cómo ha sido la relación con los usuarios durante la emergencia?

- Quiero destacar el tema de la atención telefónica. Muchas veces en la entidad se ha discutido si poner un contestador automático o seguir atendiendo como ahora. Por un lado el público quiere que lo escuchen, que le reciban el reclamo. Si funcionara una línea 0800, una máquina que dijera: ‘recibí su reclamo, está tomado, muchas gracias’, la gente se enojaría. Le puedo asegurar que el día de la tormenta, los teléfonos de la Cooperativa no dieron abasto. Tenemos tres teléfonos de reclamo que funcionan en la planta. Allí hay dos personas, la vigilancia y el tablerista. Después tenemos otros teléfonos en la sede central, abiertos al público en el horario de mañana y de tarde. Es decir, en total tenemos seis teléfonos. Resulta que ese día de la tormenta, ante la cantidad de llamados, daban todos ocupados. Pero no por una decisión de los empleados de la Cooperativa, sino por la saturación del sistema. Hubo gente que nos dijo luego: yo reclamé cinco veces. Frente a la desesperación la gente llama y después al rato empieza a reclamar de vuelta. Se multiplican la cantidad de reclamos por la repetición de las llamadas (…) Quisiera agradecer el trabajo de la gente nuestra y la comprensión de los usuarios, en esta emergencia. Muchas veces nuestros empleados salen a atender un reclamo en un punto de la ciudad, pero luego terminan en otro sitio, después de varias horas, porque los reclamos se van encadenando.

- ¿Alguna sugerencia para los vecinos?

- Sí. Que traten de mantener que las ramas de los árboles más grandes no toquen las redes de electricidad. No le decimos que poden todo el árbol, que sabemos que está prohibido por ordenanza. Pero le pedimos que hagan un mantenimiento mínimo, para evitar que durante tormentas fuertes el movimiento de las ramas corte los cables.

Déficit instalado

La Cooperativa Eléctrica tiene congelado el Valor Agregado de Distribución. Así se llama a la tarifa con la cual solventa los costos asociados a la distribución, y que fija el Estado provincial.

Por eso la entidad desde hace tres años presenta ejercicios económicos con quebranto. En 2009 cerró su balance con un rojo de 1,3 millón de pesos. Esta es la razón por la cual no puede hacer inversión física.

Esa falta de inversión necesaria no ha podido disimularse en la última tormenta –que barrió, por ejemplo, con postes de luz de madera-, según ha reconocido el jefe técnico de la entidad, Emilio Scarpín, en diálogo con este diario.

La entidad viene pidiendo a la Provincia una actualización tarifaria que le permita hacer frente a los mayores costos. "No hemos tenido como distribuidores una tarifa acorde", se quejó en su última Memoria Anual 2009.

"Ni tan siquiera hemos tenido una adecuación de las tarifas a los permanentes incrementos de costos de la actividad, lo que ha llevado a que nuestra empresa cooperativa haya sufrido un deterioro patrimonial", afirmó.

La pérdida patrimonial asociada a la gran tormenta del 5 de enero, más otros avatares climáticos, sumaría 700 mil pesos. Es decir, en lo que va de este año, y sólo por este concepto, hay un agujero económico que representa la mitad del déficit acumulado en 2009.

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