Convocó Bush a la cumbre contra la crisis

Se hará el 15 de noviembre en Washington; fue invitada también la Argentina, como parte del Grupo de los 20; no estará España
WASHINGTON.- Con un pie fuera de la Casa Blanca y apenas doce días después de las elecciones que definirán quién lo sucederá, el presidente George W. Bush recibirá en esta capital a una veintena de líderes del todo el mundo, incluida la Argentina, con una premisa urgente y compleja. Buscarán una salida acordada a la crisis que amenaza con provocar una prolongada recesión mundial.

"El presidente está invitando a los líderes del Grupo de los Veinte (G-20) a una cumbre en el área de Washington, el 15 de noviembre, para discutir los mercados financieros y la economía global" anunció ayer la vocera de la Casa Blanca, Dana Perino, y añadió que los participantes evaluarán el impacto de la crisis "en las economías emergentes y las naciones en desarrollo".

Aunque será gracias a una invitación grupal, la presidenta Cristina Kirchner ingresará así por primera vez en la Casa Blanca como mandataria. Pero no abordará con Bush la relación bilateral en los tiempos del "valijagate", pese a que el anfitrión "se asegurará de tener un breve aparte con cada invitado", adelantó el vocero del Consejo de Seguridad Nacional, Benjamin Chang, a LA NACION.

La convocatoria, que comenzó a definirse durante la reunión de Bush y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, el sábado pasado, incluirá a todos los miembros del G-20. Además de la Argentina, estarán Brasil, México, Estados Unidos, Canadá, Australia, China, Japón, Corea del Sur, la India, Indonesia, Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña, Rusia, Turquía, Arabia Saudita y Sudáfrica, más un representante de la Unión Europea (UE).

A los presidentes y ministros de Economía de los países que integran el G-20 (creado en 1999 en respuesta a las crisis de fines de los noventa y al ascenso de algunos países emergentes) se les sumarán el secretario general de las Naciones Unidas y los titulares del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y del Foro de Estabilidad Financiera.

La lista, sin embargo, levantó polvareda del otro lado del Atlántico.

España, la octava economía del mundo, quedará afuera pese a que su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, expresó su interés en participar y cosechó el respaldo de Sarkozy; del presidente de la Comisión Europea, José Durão Barroso, y del primer ministro británico, Gordon Brown.

"No hubo una decisión de excluir a España", aclaró otro vocero de la Casa Blanca, Tony Fratto, que planteó que se optó por el G-20 como una manera de "trazar una línea".

"Se podría haber invitado a una docena de países más", dijo, pero argumentó que eso hubiera complicado las posibilidades de "alcanzar un consenso" durante las deliberaciones.

Fría relación

Dentro de esa docena de países que quedaron afuera figuran Holanda, Suecia y Suiza, cuyas economías son más grandes que la argentina (la 30» economía mundial) y que pese a que estarán representados por la UE podían sumarse a los miembros europeos del Grupo de los Siete que sí participarán.

Fratto no aludió ayer a la fría relación que Estados Unidos y España mantienen desde que Rodríguez Zapatero sustituyó a José María Aznar y ordenó el retiro inmediato de sus tropas de Irak. Por el contrario, subrayó: "Nos aseguraremos de que España sea escuchada".

El malestar español contrastó con la reacción argentina ante su inesperada convocatoria. "Creo que es un buen reconocimiento para la Argentina y una apuesta por América latina" celebró el embajador ante la Casa Blanca, Héctor Timerman, ante la consulta de LA NACION. "A la Argentina le viene muy bien la invitación", estimó.

La relación entre Washington y Buenos Aires padece picos recurrentes de tensión desde la llegada de los Kirchner al poder. En particular, a partir de la Cumbre de las Américas de Monterrey, en enero de 2004, y la de Mar del Plata, en noviembre de 2005. Después, vinieron el acto del presidente venezolano, Hugo Chávez, en Buenos Aires en marzo de 2007 y, en los últimos 14 meses, la polémica por la valija con US$ 800.000 de Guido Alejandro Antonini Wilson.

Aunque no se tratará de una visita individual a la Casa Blanca "como la que sí protagonizará el flamante presidente paraguayo, Fernando Lugo, el lunes", Kirchner podrá participar de la cena en homenaje a los invitados, la noche del 14.

El G-20, según la Casa Blanca, intentará "acordar un conjunto de principios para reformar los regímenes regulatorio e institucional de los sectores financieros mundiales" Los líderes, según adelantó Perino, también podrán "fortalecer las bases del capitalismo al discutir cómo pueden mejorar sus compromisos con las economías abiertas y competitivas, así como con la liberalización de la inversión y del comercio", lineamientos que despiertan resistencias de argentinos, brasileños y chinos, entre otros.

Para eso, la cumbre incluirá el armado de "grupos de trabajo" que trazarían áreas temáticas por desarrollar "en cumbres subsecuentes".

Incluirá, también, una oportunidad no consignada en el comunicado. Los invitados podrían conversar, por primera vez, con el presidente electo de Estados Unidos, sea Barack Obama o John McCain.

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