Una convocatoria para recuperar la iniciativa

Por Jorge Rosales

A dos semanas de la derrota electoral que puso al kirchnerismo en crisis, el gobierno de Cristina Kirchner intentará desde hoy volver a marcar la agenda y recuperar la iniciativa con la convocatoria al diálogo y la reforma política. Pero hasta ahora nadie sabe a ciencia cierta hacia dónde apuntará el Gobierno con ese llamado. Miembros del gabinete esperaron hasta entrada la noche, ayer, para tener alguna definición de los pasos que dará el gabinete remozado, luego del retiro presidencial en El Calafate junto con su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner.

De todos modos, en la Casa Rosada insistían que hoy deberían partir las invitaciones, además de conocerse un cronograma para conformar un ambiente de búsqueda de consenso con los diferentes sectores.

En la oposición hay escepticismo. Primero, entienden que el diálogo debe pasar por el Parlamento y los partidos políticos. Segundo, que se trata de una distracción del oficialismo para poder ganar tiempo y buscar variantes ante el nuevo escenario que abrió el resultado electoral. Uno de los más empinados ministros reconoce que es la única salida después de la derrota electoral y que se debe construir consensos para poder garantizar la gobernabilidad del gobierno de Cristina Kirchner, al que le restan dos años y medio de gestión.

¿Por qué recién ahora, después de seis años de gobierno kirchnerista, se abre el camino hacia el diálogo, pieza central de cualquier democracia? ¿Antes no era necesario? ¿Cambió tanto la Argentina como para que ahora valga la pena negociar? Muchos pueden pensar, como machaca la oposición, que es una admisión lisa y llana de que antes, cuando los votos acompañaban al Gobierno, no era importante practicar el juego de la discusión para intentar alcanzar consensos.

El nuevo mapa político que surgió el 28 de junio es claramente opositor. Falta poco más de cinco meses para que el Congreso se rija con la nueva conformación. Pero en las propias filas del kirchnerismo reconocen que ya no pueden garantizar la mayoría parlamentaria que le permitió a la Casa Rosada sancionar y modificar leyes sin cambiar una coma, en los últimos años. Por eso, para la lógica oficialista, es fundamental en este momento construir consensos, un lenguaje extraño en el vocabulario kirchnerista.

Hoy, cuando los empresarios comiencen a recibir la invitación será la sexta vez que el Gobierno, desde que los Kirchner están en el poder, los convoquen. Tienen expectativas, pero también el recuerdo de que en las anteriores cinco oportunidades todo se esfumó en la nada.

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