El HCD se convirtió en pasarela de reclamos por las tasas

El aumento desmedido de Servicios Urbanos llevó a unos 60 contribuyentes, la mayoría jubilados, a canalizar sus quejas a través del ámbito legislativo. Algunos en forma directa, otros derivados desde el Municipio. Con las facturas en la mano y subas que superan el 100% dicen que la medida es injusta y "una cachetada" para los que quieren cumplir. También plantearon facturaciones erróneas.
"Que algo aumente sí pero no esta exageración. Soy jubilado, imagínese. Es una barbaridad", dice Juan, un jubilado que tras recibir un 100% de aumento en la tasa de Servicios Urbanos siente una mezcla de bronca y angustia a la vez. Salvo una vez, en la que se le traspapeló la boleta, jamás había dejado de pagar pero ahora se le pone cuesta arriba mantener esa conducta tributaria. Es el segundo lunes de enero y, como él, decenas de contribuyentes buscan en el terreno legislativo asesoramiento y soluciones frente al aumento desmedido impulsado por el Ejecutivo municipal.

Como Silvia, que espera su turno. Antes, llegaron dos vecinos del barrio Hipólito Yrigoyen con un puñado de facturas fotocopiadas y la decisión de hacer valer sus derechos, y anteponer la dignidad. "Tengo 4 terrenos donde pasan solamente ladrones y combatimos los pastos porque si no serían más altos que el Aconcagua", admite, con enojo la mujer. Es docente jubilada y cuando comprobó que de 50 pesos debía pagar 125 por un "lote con matorrales" no supo qué hacer. El primer paso fue ir a la Municipalidad. Del Palacio Belgrano la derivaron a las oficinas de San Martín y Rivadavia y de ahí "me mandaron al Concejo Deliberante".

"Nunca se dejó de pagar, jamás", asegura a EL POPULAR Silvia, mientras otros vecinos, de diferentes barrios y en su mayoría jubilados, coinciden en el humor y los reclamos que pretenden hacer notar en el edificio del Concejo Deliberante. Serán 61 a lo largo de toda la mañana, una cifra sostenida a medida que empiezan a llegar las boletas a cada domicilio.

Qué hacer

Los contribuyentes fueron atendidos por diferentes concejales de la oposición o sus asesores. La gente pedía datos, información y consejos. En todos los casos se les aconsejó que pagar es lo conveniente pero que, paralelamente, se inicie un seguimiento de cada caso y se hagan los descargos correspondientes. Se tomarán casos testigos, se trabajará en contacto con instituciones intermedias y se atenderá cada reclamo.

Como el de Julio que decidió optar por esta vía más corta. "No fui a la Municipalidad, directamente vine acá" donde no sabe si podrá resolver su problema dado que "es una lotería" canalizar pero "por lo menos voy a probar suerte acá".

Lo concreto es que la oposición no pudo impedir que se cayera la cláusula transitoria de la Ordenanza Fiscal e Impositiva y a partir generar un cuadro tarifario que deja de ser escalonado y se achata hacia arriba. Así, por ejemplo, una vivienda de Villa Mailín o del barrio CECO I paga los mismos 60 pesos más los 5 pesos del fondo de pavimento que abona y sigue abonando un departamento en el microcentro.

"En Sierras Bayas a mis hermanos le aumentaron 7 pesos. ¿Por qué no les aumentan 10 pesos a ellos y a nosotros en lugar del 100% nos aplican un 30%?", pregunta, Juan, sin comprender los criterios de la administración municipal.

De todos modos, "me alegra ver chicos jóvenes trabajando" detrás del mostrador, en la sede de Alsina y San Martín, porque "es hora de que se renueven las autoridades y le den la oportunidad a la juventud, donde hay mucha gente capaz", rescata Juan. Y avala la propuesta de los concejales opositores de levantar firmas para frenar la suba de Servicios Urbanos.

El barrendero

Emma y Carlos hicieron cuentas y a pesar de que le buscaron la vuelta el aumento supera el 100% y les aprieta el bolsillo. Son jubilados, viven en el barrio Hipólito Yrigoyen y aún están asombrados por el incremento. "De 27 pesos pasamos a 59 pesos y a media cuadra hay terrenos, en Saavedra y Líbano, que no se sabe de quiénes son. El otro día hubo un robo bajando la vía y la policía buscaba a los chorros entre los pastizales", explica, con indignación, la mujer. Y lo compara con su situación personal: "nosotros con un solo techo tenemos impuestos y para los yuyales nada. ¿Les cobrarán?".

"Es poco lo que ganamos", interrumpe el marido, con la mirada vidriosa. A la enorme cuota de impotencia se le suma la ausencia de oídos que escuchen. "Vinimos acá porque allá no nos dan bolilla", dice, señalando el Palacio San Martín. Carlos se queja del servicio de recolección, barrido y limpieza y hasta se atreve a plantearles las quejas a los trabajadores que pasan por su casa. Es que sabe de qué habla: fue barrendero cuando Malvinas tenía a su cargo el servicio. "Había que limpiar todo porque si no quedabas afuera. Antes había una limpieza terrible", compara el hombre que conoce de punta a punta la calle San Martín.

"Es una cachetada"

Antes era Silvia la que admitía seguir "sorprendida con este impuestazo. No es normal. Nos parece anormal lo que está pasando. No sabemos si el que lo hizo se equivocó o es un inoperante que puso el dedo donde no debía".

Como docente jubilada aclara que, "medianamente", puede afrontar la nueva tarifa pero "es un aumento descomunal. Es una vergüenza, no quiero ni imaginar qué hace un jubilado que cobra la mínima y ni le alcanza para los remedios. No hay derecho".

Todos hacen hincapié en que la suba es desmesurada y los pone al límite frente a la disciplina de pago que siempre han mantenido. "Siempre cumplí y pagaba ni bien cobraba. Ahora no y pago con recargo. No puede ser", confiesa la mujer que durante 35 años hizo docencia y que ahora cree más efectivo levantar firmas que hacer una marcha, como vía de presión y estrategia en común para "quienes queremos cumplir con nuestras obligaciones. Pero así es imposible, esto es una verdadera cachetada".

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