“Conviene suspender y no despedir empleados”

El especialista asegura que los empresarios usarán el primer semestre para analizar cómo seguir. El costo de la suspensión permite estirar los plazos de manejo de presupuestos. Ve complicaciones en las negociaciones estatales.
Para Julián de Diego, abogado laboralista y asesor de empresas, el primer semestre del año será clave para que el sector privado analice qué hacer en la segunda parte de 2009. Usarán hasta junio o julio para dimensionar cómo se presentará la actividad económica y entonces definirán la situación de sus empleados, en muchos casos suspendidos. “El costo de la suspensión es menor a la de un despido y, además, permite conservar un recurso humano en el que se invirtió”, agrega.

A modo de ejemplo, plantea que mientras una suspensión a la compañía le cuestan, por ejemplo, 50 pesos no remunerativos (sin cargas patronales) un despido equivale a 12 ó 13 salarios por 10 años de antigüedad. “Con el costo de dos meses de salario abono seis meses de suspensión y en ese período puedo recuperar los niveles de producción. Por eso conviene más la suspensión. Me tiende un puente para analizar cómo seguir, para monitorear los niveles de actividad”, enfatiza.

El especialista cree que el ejemplo de negociación de Siderar -donde se privilegió el mantenimiento del trabajo y se resignó un 25 por ciento del salario nominal- puede expandirse: “La discusión salarios sí o no es totalmente fantasiosa en un momento en el que las empresas analizan de cuánto será su caída, cuánto bajará su facturación”. Y subraya que no sólo se ha frenado la generación de trabajo, sino que se detuvo la reposición de bajas que es, en promedio, del cinco por ciento.

Aclara que las empresas no toman medidas “más enérgicas” en materia laboral porque el gobierno está “actuando en forma disuasiva. Insiste en que después de cinco años de crecimiento no hay que echar leña al fuego” y porque se estudia si esta crisis, si este semestre, es una “transición y no conviene desprenderse de recursos humanos”.

A criterio de De Diego, el Estado será el sector más complicado a la hora de negociar. Afirma que “no tiene recursos y hay que ver si logra alcanzar los niveles presupuestados. Va a haber medidas de fuerza importantes, pero creo que habrá una posición común de Nación y provincias de mejoras del 12 ó 13 por ciento en todo el año y de empujar la negociación al segundo semestre”.

- ¿Los gremios terminarán arreglando por la conservación del empleo y renunciando a los reclamos salariales?

- La discusión salarios sí o no es totalmente fantasiosa en un momento en el que las empresas analizan de cuánto será su caída, cuánto bajará su facturación y con costos laborales que heredaron del año pasado, porque las novedades se dieron en el último trimestre. Los aumentos salariales en promedio fueron de alrededor de 25 por ciento contra una inflación de 22 por ciento. Hubo alzas por debajo de la inflación y otras, como los de la industria automotriz, que fue de 44 por ciento. En octubre se detuvo la generación de empleo. En marzo se pedían 35 mil empleos por los diarios más importantes del país en diciembre fueron 1.600 los avisos publicados. Además, no se repusieron las bajas que suelen ser de cinco por ciento. Se empezó a descender en el nivel de actividad, las empresas no toman medidas enérgicas en cuanto a empleo por un lado porque el gobierno está actuando en forma disuasiva. Insiste en que después de cinco años de crecimiento no hay que echar leña al fuego. Además, si esto es una transición no conviene desprenderse de recursos humanos que costaron entrenar y preparar.

- ¿Por qué suspender y no echar? ¿Hay perspectivas de mejora rápida?

- Los estadounidenses hablan de pay back. Con 10 años de antigüedad como empresario tengo que pagar 12 ó 13 sueldos a un despedido; en lugar de eso los mecanismos de suspensiones rotativas permite a los empleados estar en su casa cobrando el 75 por ciento de su sueldo y a la empresa le baja el costo. A la compañía le cuestan, por ejemplo, 50 pesos no remunerativos, sin cargas patronales, sólo la cuota gremial. Si eso era salario con el costo de dos meses de salario abono seis meses de suspensión y en ese período puedo recuperar los niveles de producción. Por eso conviene más la suspensión. Me tiende un puente para analizar cómo seguir, para monitorear los niveles de actividad

- ¿Habrá diferencias clave entre las negociaciones públicas y privadas?

- Hoy el que está más restringido para negociar salarios es el Estado. No tiene recursos y hay que ver si logra alcanzar los niveles presupuestados. Va a haber medidas de fuerza importantes, pero creo que habrá una posición común de Nación y provincias de mejoras del 12 ó 13 por ciento en todo el año y de empujar la negociación al segundo semestre. Los privados esperarán a ver la respuesta del mercado con el paso del tiempo, gradualizarán el ajuste y tratarán de no hacerlo ahora. El acuerdo petrolero de diciembre, en el que los sindicatos aceptaron no corregir salarios y los empresarios no despedir, rige hasta el 30 de junio.

Comentá la nota