El controvertido rol de las fundaciones en el negocio.

Actualmente, la concesión del Bingo platense, a través de la empresa Codere, es explotada por la Fundación Florencio Pérez, de Raúl Kraiselburd (director del diario El Día y socio de Codere), la Fundación Estadio Ciudad de La Plata y la cooperadora del hospital Sbarra (ex Casa Cuna).
A excepción de la ex Casa Cuna, las otras dos entidades prácticamente no realizan actividades sociales, requisito indispensable que exige la normativa vigente para recibir los fondos del bingo. Esto hace que instituciones sin fines de lucro de reconocida labor social en la región, como lo son la fundación del padre Cajade, la cooperadora del Hospital de Niños o el Hogar del Niño Esperanza de Ana Mon, estén excluidas del sistema y no reciban un solo centavo de la actividad lúdica.

Además, la Fundación Florencio Pérez es investigada por la Justicia platense por no cumplir con el objetivo social para la cual fue creada: la atención de jóvenes drogadependientes. Existen denuncias en relación a que la entidad se trata de una pantalla para realizar negocios espurios relacionados con el juego. Incluso fue creada semanas antes de que Codere se instalara en La Plata, a principios de los ‘90 ( Codere llegó de la mano de Eduardo Duhalde y de Carlos Menem al país, que siempre mantuvieron estrechos vínculos con Kraiselburd). Ni siquiera tiene sede propia: funciona en el mismo lugar donde está el diario que dirige Kraiselburd, y hasta comparten el mismo teléfono.

Este esquema oscuro fue diseñado en los años ‘90 y se mantuvo prácticamente sin cambios durante las gobernaciones de Duhalde, Carlos Ruckauf y Felipe Solá. Y todo indica que Scioli tendría intenciones de mantenerlo inalterable.

Las fundaciones tienen un rol clave en el esquema del negocio del juego, ya que son las que deberían controlar que ingrese al fisco bonaerense el dinero previsto por la legislación vigente. Existen sospechas de que la Fundación Florencio Pérez nunca cumplió esa función, haciéndole perder a la Provincia varios cientos de millones de pesos: mirar para otro lado es muy redituable.

También resulta muy oscuro que, con los millones de pesos que genera el fútbol, clubes como Estudiantes y Gimnasia, que integran la Fundación del Estadio Unico, también sigan recibiendo dinero de los juegos de azar, y dejen así relegadas a otras instituciones que cumplen una importante labor social y se encuentran desamparadas por el Estado. Pero La Plata no es la única ciudad donde existe este esquema: en el Conurbano bonaerense, según pudo saber Hoy, clubes como Banfield (que le despierta fanatismo a Eduardo Duhalde), Lanús y Deportivo Morón también reciben dinero que tienen su origen en las maquinitas.

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