Controversia por la comparación entre el fútbol y los desaparecidos.

Defensores de los derechos humanos se indignaron con la Presidenta; defensa de Carlotto.
Como sucedió hace una semana con la expresión "fusilamientos mediáticos", el paralelo trazado por Cristina Kirchner entre el "secuestro de los goles" y la "desaparición de 30.000 argentinos" generó fuertes críticas desde los organismos de derechos humanos y los dirigentes de la oposición. Salvo contadas excepciones, varios de los diputados oficialistas que festejaron la frase prefirieron, ante la consulta de LA NACION, reservarse su opinión.

El jueves por la noche, al presentar el acuerdo alcanzado con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), la Presidenta dijo: "No es posible que solamente el que pueda pagar pueda mirar un partido de fútbol, que además le secuestren los goles hasta el domingo, aunque pagues igual, como te secuestran la palabra o te secuestran las imágenes, como antes secuestraron y desaparecieron 30.000 argentinos".

Las críticas no tardaron en llegar. El premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel tildó de "absurda" la comparación. "Me parece una barbaridad lo que dijo la Presidenta; es no tener conceptos claros de lo que es la desaparición de personas", opinó, para concluir: "A mí me indigna el acuerdo y considero un absurdo decir eso de los desaparecidos".

"Burdo y grotesco" fue la calificación elegida por Adriana Calvo, referente de la Asociación de Ex Detenidos y Desaparecidos (AEDD). "Es burdo y grotesco lo que hizo. Si tan importante eran los goles, ¿por qué los Kirchner tardaron seis años en hacer gratis el fútbol?", sostuvo, y sugirió a la Presidenta que se preocupara por "el secuestro del pan y el trabajo".

El presidente de la Comisión Provincial por la Memoria de Buenos Aires y fiscal en las causas contra los represores que actuaron en Bahía Blanca, Hugo Cañón, consideró a la equiparación "una enormidad muy desafortunada que hace mucho daño a la memoria histórica".

Por su parte, el diputado electo por el Acuerdo Cívico y Social Ricardo Alfonsín acusó al Gobierno de "banalizar" la lucha por los derechos humanos. "La Presidenta banaliza la dictadura, el terrorismo de Estado y la democracia. Con la misma coherencia demagógica, intenta hacernos creer que el contrato con la AFA es algo así como una revolucionaria toma de la Bastilla", ironizó.

"Una reflexión fresca"

Ayer reinó el silencio en varios de los despachos de los diputados que habían aplaudido la expresión en el predio de la AFA. Algunos argumentaron que la polémica no era necesaria. Otros, que la opinión "no fue buena". Quien sí salió a defenderla fue el diputado porteño Dante Gullo. "Fue una reflexión fresca, que no desencaja. Muy por el contrario, nos ilustra", evaluó, para destacar el "avance democratizador" de la medida en el "actual contexto socioeconómico".

Estela de Carlotto y Hebe de Bonafini respaldaron las palabras de la jefa del Estado, aunque con estrategias distintas. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo avaló la comparación y defendió a la Casa Rosada sin medias tintas. La líder de Madres lo hizo por el silencio.

"Creo que fue una frase dicha desde el sentimiento. Y teniendo en cuenta que la defensa de los derechos humanos es prioritaria para este Gobierno, tal vez hizo la comparación porque tuvo la sensación de que la gente que estaba impidiendo que los pobres vieran fútbol gratis es la misma que secuestró durante la dictadura", sostuvo Carlotto.

Más allá de las opiniones en uno u otro sentido, la comparación derivó en la presentación de un proyecto de repudio en el Congreso por parte de la diputada cordobesa Norma Morandini (Memoria y Democracia), que acusó al Gobierno de "profanar" los derechos humanos. "Fue precisamente la dictadura militar la que utilizó el Mundial de Fútbol de 1978 para tapar con los gritos de los goles el sufrimiento de los torturados", expresa el proyecto.

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