El control y las cuentas

La armonía entre el gobierno socialista y la oposición peronista duró lo que un perro en misa. Los diputados liderados por Luis Rubeo (h) y Darío Scataglini dieron el portazo y dejaron sin quórum la sesión del jueves y denunciaron "la expulsión de dos de nuestros legisladores de la comisión de control del Tribunal de Cuentas", según uno de los jefes de bancada.
A partir de ese episodio -que para los peronistas en "tremendamente grave"- se desató un concurso que podría haberse titulado "quien pega más fuerte", y por él desfilaron diferentes legisladores con un grado de indignación impropio de quienes han sido levantamanos en gestiones anteriores, hace apenas unos meses. Pero este es "el juego de la democracia", y el peronismo santafesino después de haber estado casi un cuarto de siglo detrás del mostrador, ahora ha comenzado a tomarle el gustito a rol de "opositor controlador". Y no está mal, sólo que algunos son tan creíbles como Cleto Cobos que votó "con el corazón". Lo mismo sucede con las sobreactuaciones entorno de la "calidad institucional" violentada por el socialismo, que desvelan a algunos legisladores que entre sus antecedentes tienen haber integrado el "dream team" en el Senado comandado por Antonio Vanrell, o un paso activo por la tristemente celebre "cooperativa peronista".

En favor de otros legisladores de la oposición a los que sí se les puede creer, hay que decir que una vez más el socialismo equivoca el camino al tomar una determinación que podría haber evitado y que no le va a generar un beneficio para la gestión. No ya porque la comisión de control del Tribunal de Cuentas no es demasiado importante -si lo es el Tribunal- sino porque todo lo relacionado con el "control" debe necesariamente remitir a quienes están fuera del gobierno. Y más cuando existe en el gobierno -y en la mayor parte de la opinión pública- la convicción de que no hay nada que esconder. Se habló de "barbaridad", "falta de respeto" de "irrespetuoso", "provocación", y hasta de "infamia", cuando en realidad se trata de una torpeza. Tanto que no es demasiado importante si se repara o no, salvo que desde el Poder Ejecutivo se le quiera servir en bandeja al PJ la excusa para entorpecer la gestión antes de lo previsto, esto es a partir de marzo del año que viene. Y ahí esta el nudo del asunto, porque más allá de las declaraciones públicas, los mensajes conciliadores y hasta la buena predisposición de algunos legisladores provinciales, la estrategia de confrontación con Hermes Binner está diseñada fuera de la provincia y apunta no sólo a las elecciones del 2009 sino que va más allá: La proyección para el 2011. Ni siquiera el "acercamiento" del socialismo al votar favorablemente la vuelta al Estado del sistema jubilatorio va a alcanzar para limar las asperezas entre el socialismo y el PJ, aunque en rigor no se trata de cruces entre las fuerzas políticas sino la posición del dirigente opositor con proyección que asoma en Binner. La reunión de Pilar que se publicó en esta columna la semana pasada no sólo no fue desmentida, sino que los hechos posteriores apuntan en esa dirección, la tarea de enfrentar a Binner por ahora está en manos de los dirigentes provinciales. Pero en el 2009 se sumarán Carlos Reutemann y Agustín Rossi que encabezarán las listas de senadores y diputados nacionales respectivamente.

Pero es evidente que están sucediendo cosas que son de mayor relevancia que los desplantes socialistas o los brotes de virtuosismo institucional del PJ, y lamentablemente la solución a esos problemas no pasa por los humores o conveniencias de algunos dirigentes sino por circunstancias que escapan al dominio provincial. La ola de despidos y amenaza de pérdidas de fuentes de trabajo se da en la provincia con más fuerza que en cualquier otra. De hecho la única automotriz que llegó a mandar telegramas de despido fue la radicada en Alvear, y en la grandes cadenas de venta de electrodomésticos la sangría de 100 puestos es la mayor en proporción a cualquier otro punto del país donde haya sucursales de esa empresas. Acindar adelanta vacaciones, lo mismo los frigorificos que reformulan sus cronogramas y otros rubros de la producción también están reacomodando sus plantillas. Frente a esto, y a los esfuerzos que pueda comprometer el gobierno provincial, es necesario avanzar en el plano nacional, y allí parece que el gobierno de Cristina de Kirchner tiene más respuesta aún cuando no se haya planteado "un pacto social" como reclaman desde algunos sectores de la oposición. El control sobre el dólar -estabilizado esta semana por debajo de los 3,38- y el monitoreo sobre los precios han dado resultado aunque no han podido evitar una recesión que a decir de Binner "hay más temor de lo que realmente está sucediendo, la depresión en las ventas tiene más que ver con la prevención de la población que con algún indicador de la economía". No obstante se han encendido algunas señales de alerta, y a las angustias verdaderas se suman situaciones fácilmente evitables, como las relatadas al comienzo de la nota, y que le interesan fundamentalmente a los directamente involucrados, a los que no les cayó ni una idea para hacer más llevaderos estos días en los que los santafesinoes están precupados por conservar sus trabajos.

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