Contradicen la versión de Ermesino: "había dinero para funcionar"

"El Hogar (María Magdalena) no se cerró por falta de fondos sino por una decisión personal de (Ricardo) Ermesino, que no consultó al resto de la comisión directiva", afirmó ayer Fabio Girabel, ex vicepresidente de la Fundación que gestionaba ese hospedaje para mujeres golpeadas y ex prostitutas. "De un día para otro, dejaron a las chicas en la calle, las echaron del lugar", reveló.
Fabio Girabel se desempeñó como vicepresidente de la Fundación María Magdalena hasta el día posterior a que las personas que estaban alojadas allí, que eran más de dos, según afirmó, fueron obligadas a retirarse del Hogar. "Renuncié porque estaba indignado, no renuncié por motivos personales", remarcó.

Consultado por el motivo del cierre del refugio, Girabel aclaró que no fueron los motivos que el sacerdote Ricardo Ermesino esgrimió en la entrevista realizada el lunes en Radio Noticias y transcripta en la edición de la víspera de La Arena. "El dinero (para el funcionamiento del Hogar) estaba, no había problemas para proseguir con eso", aseguró Girabel, quien intervino personalmente en la redacción de unos convenios que estaban próximos a firmarse con el gobierno provincial. "Había un convenio listo para celebrarse, pero él (por el cura) no quiso hacerlo". También había gestiones muy avanzadas con el Municipio y la Provincia para que aportaran los elementos necesarios para el funcionamiento del Hogar.

Según dijo Girabel, el sacerdote "de un día para otro se cansó y en forma unilateral decidió cerrarlo". Esta decisión motivó que junto al entonces vicepresidente se fuera prácticamente el resto de la comisión directiva.

Según estimó, el religioso se vio sobrepasado por la gravedad de los casos que presentaba la gente que llegaba al lugar, personas víctimas de violencia doméstica o bien chicas que habían escapado a redes de prostitución. "No son casos fáciles, todo lo contrario, son situaciones muy pesadas, que hay que saber sobrellevar".

A su entender, también influyó que algunas de las familias alojadas lo hacían con muchos niños, algo que no era del agrado del cura.

Por caso, señaló que una mujer oriunda de Victorica que llevada con sus dos hijos hasta la ruta para que encontrara un transporte que la trasladara hasta su localidad. Y otra mujer, con antecedentes de intento de suicidio, sufrió una crisis de nervios que obligó a su internación en el hospital Lucio Molas.

"Me fui porque estaba molesto, indignado de ver cómo echaron a esa gente", reiteró. "Quería hacer esta aclaración, porque el argumento de que no había dinero no es cierto. Fondos para funcionar había", remarcó Girabel.

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