Uno contra todos.

COPA LIBERTADORES / ESTUDIANTES 1 - NACIONAL 0: Estudiantes sacó la mínima diferencia para ir a la revancha. Y en el Centenario, sin hinchas propios pero con la mística a cuestas, buscará la quinta final de su historia.
Ese grito ensordecedor del final puede decir muchas cosas: que Estudiantes ganó, que el 1-0 no cayó nada mal y que la gente confía más que nunca en este equipo. Aunque la noche no haya sido la ideal, los partidos de Copa se ganan, no importa cómo, sino que al final lo que prevalece es el resultado. ¿Que el margen es muy estrecho? ¿Y? El Pincha tiene historia copera, lleva en el pecho la famosa mística, no arruga en la adversidad, sino que se potencia. Así viajará al tremendo Centenario, solo, con uno a favor, contra todos, por la gloria.

No fue la noche de Estudiantes. O sí. Depende de cómo se la mire. No la fue si se tiene en cuenta que no se vio ese equipo agresivo, que suele presionar sin tregua y que le gusta consumir los minutos con la pelota en su poder, cruzando balones, generando peligro en el juego aéreo. Y fue su noche. Porque, aun en el peor panorama futbolístico, supo aprovechar al máximo una contra perfecta que terminó en el gol de Galván. Salvo esa jugada puntual, y que puede resultar determinante para la revancha, el Pincha fue casi un espectador en su propio teatro. Y, obviamente, para que esto ocurriera hubo un hecho trascendental: Juan Sebastián Verón nunca pudo agarrar la batuta. Esto se dio en gran parte porque Arismendi hizo un trabajo impecable para anular a la Brujita: lo siguió a sol y a sombra. De hecho, en la única jugada donde el hombre fuerte del León pudo hacer la diferencia fue en la avivada del tiro libre para el 1-0.

Sin dudas, Estudiantes sintió la ausencia de su estratega, como lo había calificado el técnico rival en la previa. Para colmo, desde los 30 minutos del primer tiempo Verón jugó con una molestia en un gemelo y esto complicó aún más el panorama. El local se apichonó, sintió el golpe. Y Nacional se agrandó. No dejó pasar la oportunidad. Vio que podía animarse, que era posible quedarse con la pelota, entendió que podía ser dueño en corral ajeno. Fue un monólogo de los uruguayos, pese a que esa posesión del balón nunca llegó a mutar en peligro. La más clara que tuvo el Tricolor fue por una pelota parada, con un cabezazo de Santiago García que se fue afuera por milagro...

¿Qué hacemos sin Verón? Ya lo había dicho Sabella: "Si no podemos ponernos el frac, nos pondremos el overol". Y eso hizo Estudiantes. Vaya paradoja, sin su líder en cancha, el equipo acomodó las piezas, se fue sin goles en contra de local como en toda la Copa y supo sobreponerse a una noche extraña, donde el DT no pudo hacer ningún cambio táctico (todos fueron por lesiones), donde Boselli volvió a fallar en el mano a mano, donde las cosas se empiojaron, aunque la mística no se mancha y el Centenario conoce esta historia...

Comentá la nota