Contra reloj, Obama lucha por reformar el sistema de salud

ncluye un aumento de impuestos. Quiere que el Congreso vote antes de agosto.
Todos los presidentes estadounidenses que intentaron reformar el sistema de salud en el pasado fracasaron. Por eso, las dificultades que está teniendo el presidente Barack Obama para convencer al Congreso de que apruebe su ambiciosa reforma antes de que comiencen las vacaciones, el 7 de agosto, no debería sorprender a nadie.

Lo nuevo es que Obama está determinado a jugarse como nadie lo hizo en el pasado. De hecho, el último presidente demócrata en hacer el intento, Bill Clinton, dejó el tema en manos de su esposa Hillary para no tener que pagar el costo de lo que fue un fiasco.

Con la popularidad de Obama en baja y el Partido Demócrata dividido, los republicanos lanzaron una virulenta ofensiva para bloquear la reforma argumentando que si es aprobada el déficit fiscal ya alto, se multiplicará. Muchos demócratas conservadores están de acuerdo con ellos.

Lejos de darse por vencido, Obama lanzó una contraofensiva. Durante la entrevista que dio el lunes por la noche a la cadena de televisión PBS no descartó la posibilidad de aumentar los impuestos para pagar el costo de la reforma estipulado en 300.000 millones de dólares "las personas con medios económicos como yo deberían dar un paso al frente y ayudar a financiar el nuevo sistema" dijo.

En EE.UU. hay actualmente 50 millones de personas sin seguro médico. Pero, ¿deberían los más ricos pagar por el seguro médico de quienes no tienen uno? Existe consenso en que esta situación es insostenible. Sin embargo, no hay acuerdo sobre cómo repartir el costo que implica superarla.

Sea como sea, hablar de aumento de impuestos en momentos de crisis económica no es fácil. Pero Obama ayer dejó en claro que hay que dejar de lado los intereses políticos para poder avanzar con la reforma. "Los que se oponen a esta reforma prefieren apuntarse puntos políticos que ofrecer alivio a los estadounidenses cuyos seguros médicos han aumentado tres veces más rápido que sus sueldos. Prefieren mantener un sistema que beneficia a las compañías de seguros y a los laboratorios", acusó Obama.

De hecho ayer se supo que compañías de seguros médicos como Blue Cross Blue Shield, GlaxoSmith Kline, Novartis y Metlife invirtieron casi 10 millones de dólares en lobbistas para impedir que la reforma sea aprobada. Por su parte, PhRMA, la asociación farmacéutica más poderosa invirtió 6.2 millones dólares y la Asociación Médica 4 millones de dólares.

El presidente del Partido Republicano Michael Steel calificó ayer al plan de Obama de "socialista" y que está tratando de imponer un sistema de salud totalmente controlado por el gobierno. De hecho lo que está proponiendo es un sistema mixto mediante el cual las empresas privadas tendrán que competir con el gobierno en la venta de coberturas médicas, pero los republicanos han aprovechado la ocasión para alimentar los temores siempre latentes en la sociedad estadounidense al "socialismo" y al "comunismo". El debate está que arde y ayer Obama reconoció que quizás no puedan concluirlo antes del receso del Congreso, el 7 de agosto.

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