Vos sos (gol en) contra mío.

Vos sos (gol en) contra mío.
COPA SUDAMERICANA / BOCA 1 - VELEZ 1: Boca jugó un buen PT pero perdonó mucho y, se sabe, Zapata si no la gana la empata. Vélez pasa de fase con un 0-0.
Ya no se ganan partidos con un solo gol, por más que el 1-0 siga existiendo. Hay un número irrefutable: los mejores arqueros, en su carrera, tienen como mínimo un gol en contra de promedio. Por eso, básicamente por eso, Boca se fue con bronca y no con la sonrisa grande que le debe haber dibujado a Basile ese PT en el que fue tan superior al último campeón argentino.

Un cabezazo al palo de Battaglia (córner copyright Román sacando gente del área, como en Clausura 2008 contra River), un zurdazo suave apenas desviado de Riquelme, un cabezazo cruzado de Palermo que se fue por poco después de una combinación de delicias entre Román y el Pocho, un centro shot del 10 que el 9 no intuyó, un tiro cruzado de Rosada que se fue por poco, un buscapié de Gaitán al que Insúa le dio con el diario... Los técnicos suelen preocuparse cuando sus equipos no generan chances. En ese sentido, Coco podrá dormir tranquilo. También lo ayudarán a conciliar el sueño el compromiso de Román para jugar, para presionar y hasta para marcar; la sociedad naciente con un Insúa lujoso y sacrificado; el shock de confianza que significan el gol para Mouche y la gran tapada a Zapata para el Pato; el imán de Battaglia para atraer todas las pelotas que dan vueltas por el medio; la firmeza de Paletta más allá del accidente final.

Su preocupación, en cambio, seguirá siendo la autopista doble mano por afuera de Battaglia-Medel y ese plus de goles que él intuye que le falta, no sin razón: salvo al AEK, desde la gira no hizo más de un gol por partido.

Un buen atenuante: Vélez es el último campeón y si hay una virtud que destacarle es la solidez defensiva. En eso, el equipo del Tigre se pareció al que ganó el Clausura. Pero se le notó la falta de fútbol, el escaso vuelo creativo y la excesiva dependencia de las pelotas paradas para generar riesgo. Sólo el ingreso de Cristaldo le dio verticalidad y agresividad a ese dominio de pelota estéril con el que se le iba el partido hasta ese zurdazo de Zapata.

De cara a la revancha, un empate sin goles le alcanza a Vélez para pasar. Eso, y haber remontado la desventaja por un pecado juvenil que Otamendi no tiene margen para cometer en la Selección, dibujan la sonrisa final. El rendimiento no le da para tanto y debería dejar más tranquilo a Boca. Pero la única verdad es la realidad.

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